Luis Corpas, para ElConstitucional.es, entrevista en exclusiva a Euprepio Padula, analista político, presidente de Padula & Partners y escritor, con motivo de la presentación de su libro Somos Invisibles, Los Ángeles de San Antón, que tendrá lugar el próximo 18 de febrero en el Salón Bolívar de la Casa de América, en un acto presentado por Silvia Intxuarrondo.
Pregunta, ElConstitucional.es: Buenas tardes. ¿Cómo estás?
Respuesta, Euprepio Padula: Buenas tardes, aquí está, aquí está el último niño. ¿Cómo estás?
P. Bien, aquí te vamos a hacer algunas preguntillas al respecto. El libro comentas que surge de muchas conversaciones y noches de escucha. ¿En qué momento decidiste que estas historias debían llegar al público?
R. Pues mira, este libro nace justamente en la presentación de mi anterior libro que la hice en la parroquia de San Antón. Era un libro dedicado a directivos, a liderazgos, que es de los que me ocupo habitualmente en mi empresa, que se dedica a la selección de ejecutivos y a la consultoría estratégica de recursos humanos. Y después de la presentación del libro, se me acercó Alfonso, un sin techo que vive en la iglesia de San Antón o gracias a la iglesia de San Antón y a Mensajeros de la Paz, y Alfonso me preguntó por qué escribía siempre sobre directivos, sobre líderes, es decir, sobre personas de éxito y por qué no me atrevía a escribir sobre las personas que viven en la calle, sobre las personas sin hogar, sin techo. Y la verdad que le cogí ahí el guante. Me parecía una petición extraordinaria. Yo desde hace años trabajo con el Padre Ángel y ayudo a Mensajeros de la Paz y por lo tanto me parecía interesante. Lo que pasa es que, luego, escribir este libro no ha sido fácil porque es el resultado de muchas entrevistas realizadas, la mayoría en los bancos de San Antón de la Iglesia. Como puedes imaginar, han sido entrevistas durísimas, entrevistas con mujeres, hombres que han vivido situaciones terribles en su vida que les han llevado desafortunadamente a vivir en la calle, a no tener nada. Por lo tanto, vivir a lo que desafortunadamente consideramos que viven al margen de la sociedad. Por lo tanto, he entrevistado a lo largo de estos años a muchas personas. Luego empecé a escribir los primeros capítulos, los dejé, porque la verdad es que se hace muy duro, no solo las entrevistas, sino especialmente luego ponerse a escribir y a, un poco, hacer que estas entrevistas tengan ya un sentido literario. Pero bueno, luego al final, en cambio, el editor que publica este libro, que es el Fondo de Cultura Económico, que es la editorial mexicana nacional, leyó la historia, le impresionó mucho la historia que había escrito y por lo tanto me motivé a seguir escribiendo y bueno, el resultado que ya tenemos aquí Somos Invisibles y muy contentos con el resultado, la verdad. Y espero que guste a todo el mundo.
P. Claro, porque hablas de, o sea, precisamente te refieres a estas personas como... con la expresión de mirar a quienes casi nunca miramos. ¿A quienes desde tu experiencia crees que estamos dejando fuera hoy como fuera de la sociedad? Aparte de estas personas que hablas que viven en la calle.
R. Bueno, la realidad es que ahora mismo estamos dejando fuera de la sociedad a muchísimas personas, incluso a personas que viven y que tienen casa. Si miramos un poco la situación económica en línea general, es verdad que la economía española, por ejemplo, como la mayoría de muchos estados, va estupendamente, pero luego nos encontramos... con muchísimas personas que llegan a final de mes con mucha dificultad o muchas personas que tienen trabajo pero no pueden, no les da para comprar un piso y mucho menos para alquilarlo. Quiero decirte que al final en realidad estamos en una sociedad además que va desafortunadamente en muchos países de nuestro alrededor casi intentando condenar a los que prácticamente son vulnerables a la inexistencia o a la invisibilidad. Mira lo que está pasando en Estados Unidos. En Estados Unidos todo lo que está pasando con las políticas autoritarias y excluyentes de Donald Trump es que prácticamente todas las personas que no le interesan, que no son blancos, ricos, prácticamente los quieren dejar al margen de la sociedad por no decidir expulsar a todos los inmigrantes que están trabajando en Estados Unidos y gracias a los cuales Estados Unidos también vive y prospera y se puede mantener una sociedad donde los ricos parece que hay que dominar. Por lo tanto, yo diría que este libro está dedicado a todas las personas que realmente miramos por la calle y que no nos interesan sencillamente porque nos parecen un estorbo casi a la estética de esta sociedad capitalista. Porque si imaginas un poco lo que casi todos hacemos cuando vemos a la gente en la calle, dormir en los bancos, dormir en los parques o dormir en los descansillos de las agencias bancarias que tenemos en la ciudad, la primera cosa que hace casi siempre es alejarte de estas personas. para no olerlas, a veces para no pisarlas, y muchas veces casi la sensación que damos alrededor de estas personas es de no querer verlas. Por eso el título Somos Invisibles, porque la realidad es que para mucha gente no es que sean invisibles, es que no queremos verlas. Y además, este libro es como una especie de llamada de atención a todos los que probablemente consideran que nunca le puede tocar a ellos, ¿no?
P. Claro. Yo iba a apuntar a eso, o sea, que ya el límite para poder percibirse como este tipo de persona, o sea, ya la barrera tampoco está llegando a ser algo descomunal.
R.: No, no, la barrera es muy fina. Porque todos tenemos en la vida momentos muy duros, ¿no? Y la diferencia entre los que no acabamos en la calle y los que en cambio acaban en la calle es justamente porque estas personas muchas veces no tienen prácticamente red de salvación, ¿no? Muchas veces nosotros tenemos en la vida momentos de depresión, momentos en los cuales pierdes un ser querido, una persona querida... Pierdes un trabajo, te divorcias, que os diga, en la vida todos tenemos baches, ¿no? Y la realidad es que la mayoría de estos baches casi siempre los superan porque alrededor nuestro tenemos amigos, tenemos familia, tenemos gente que nos ayuda a superar los baches. La realidad es que estas personas que realmente son protagonistas de este libro muchas veces encuentran por situaciones a veces del azar, a que muchas cosas negativas le ocurren a la vez y a la vez toda lo que era la red de protección que los ayudaba a sobrevivir, pues falla. Entonces, cuando te falla todo lo que tienes alrededor que te protege de estas situaciones, acaban desafortunadamente como han acabado estas personas.
P. ¿Y te han enseñado algo estas personas o su experiencia sobre la dignidad o la vida que pensabas entender antes de escribir el libro y que ha terminado cambiando conforme lo escribías?
R. Bueno, yo tengo que reconocerte que yo trabajo todos los días con directivos, por lo tanto con personas que en línea general han triunfado y le van bien, le tienen dinero, etc. Pero bueno, tampoco me han enseñado la dignidad, porque yo tenía muy claro que estas personas tienen dignidad, a veces mucha más dignidad de las personas con las que trabajo todo el día, que muchas veces no tiene ninguna dignidad, ¿no? Porque el hecho de tener dinero y tener éxito no te hace de por sí ser una persona con dignidad y con valores, todo lo contrario, ¿no? Además viniendo de una familia muy humilde que ha conocido y ha vivido prácticamente toda su niñez y toda su juventud con un entorno obrero, por lo tanto un entorno humilde, evidentemente siempre he vivido un entorno con grandísimos valores y principios y con mucha dignidad. Yo personalmente creo que esto lo tenía muy claro, que no lo iba a descubrir. Sabía muy claramente que estas personas, claro que tienen dignidad. Lo que sí me han enseñado a lo que es esta, la frágil línea que hay entre ser una persona que vive una vida entre comillas normal y una persona que en cambio se encuentra en la calle a tener que sobrevivir. Es una línea muy, muy sutil que desafortunadamente a veces se cruza, repito, por cosas del azar. Y por esto en la sociedad deberíamos intentar siempre que cuanta menos gente posible acabe así. Porque estamos en una sociedad... capitalista, una sociedad basada en el dinero, basado en los intereses económicos y por lo tanto, he visto que además estas personas se encuentran ahí porque, repito, no han encontrado una red de salvación en un cierto sentido, porque yo creo que ningún gobierno debería dejar que nadie acabe así.
P. Destacas la colaboración del Padre Ángel en el proyecto. ¿En qué forma ha ayudado en el desarrollo del mismo? ¿Has podido extraer alguna lección sobre cómo combatir la soledad más allá de la ayuda material?
R. Bueno, Padre Ángel es el proyecto en sí mismo. Este proyecto nace de y para Padre Ángel y Mensajeros de la Pazy para todas las personas voluntarios que trabajan con él. Es un poco un homenaje, un homenaje no solo a las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, sino también a todas las personas, los voluntarios, que trabajan para ayudar a estas personas a tener una vida mucho más fácil de la que tienen. Por lo tanto, diría que el proyecto es de por sí un proyecto que tiene el sello de Mensajeros de la Paz de Padre Ángel y por esa razón todos los derechos de autor, que espero sean muchos, porque espero que este libro se venda mucho, pues evidentemente van a Mensajeros de la Paz, porque es el libro en sí mismo. La parroquia de San Antón es protagonista esencial de este libro.
P. Y destacas eso, o sea, si ¿hay algún tipo de ayuda más allá de la material que pueda ayudar a estas personas a no sentirse tan solas?
R. Abrazos, abrazos, abrazos a esta gente. Más que dinero, más que ayuda material, que evidentemente es necesaria, faltaría más. Lo que más necesitan es hablar. Es decir, lo que más necesita esta gente es hablar, el darle un abrazo, el tener una cercanía. La realidad es que a mí nadie de ellos me ha pedido ningún duro. Y podían haberlo hecho. Y si me lo hubieran pedido, se lo hubiera dado. Pero nadie me ha pedido absolutamente nada. Sin embargo, creo que por un momento han sabido y han vivido que una persona se estaba interesando por su vida. Una vida destructurada, una vida muy dura, una vida de dolor, de una seguridad de que se quiebran, de una situación mental y emocional durísima, pero por una vez se han sentido escuchados, queridos, valorados y protagonistas de una obra literaria.
P. En medio de estas realidades tan duras, ¿hay algún caso narrado o no en el libro que pueda ejemplificarse esa esperanza que comentas que atraviesa sus páginas?
R. Sí, yo diría que sí. Por ejemplo, a mí un personaje, sin contar mucho, un personaje que me gusta mucho es el personaje de Alfredo, un adolescente que es víctima de pederastia por culpa de un cura. por cierto, de un cura, y abandonado por la familia, que luego, en cambio, justamente vive y consigue superar la terrible situación que le había tocado por... por este caso de violación, de acoso sexual por parte de un cura y el rechazo a la familia lo supera gracias a sus hobbies, a su familia y a su resiliencia que le permite superar. Es un caso bastante emblemático. Pero todas las historias tienen algo de esperanza, detrás de esta secuela de situaciones terribles que viven cada uno de los personajes, luego hay una esperanza que es representada o del hecho de entrar un día en la iglesia de San Antón o de conocer en la iglesia a alguna persona muy buena que se acercó a su vida. Quiero decir que en todas las historias...
P. Supongo que también para esa persona sería duro volver a la iglesia para pedir ayuda. O sea, supongo que eso también...
R. Claro que es duro. Pedir es duro para todos. Saber que tienes que pedir ayuda para sobrevivir no es fácil para nadie. Yo diría que a nadie le encanta estar en la calle y mucho menos pedir. Faltaría más. A nadie de ellos le gustaría estar en esta situación. Sin embargo, también es verdad que este templo, que es la iglesia de San Antón, representa un poco esta especie de casa de todos, abierta veinticuatro horas, donde de todas maneras encuentra su refugio: al dolor, a la tristeza, y lo digo también por alguien que no necesariamente tiene que estar pasando por una situación tan dramática, incluso en momentos en los cuales te encuentras un poco solo, o momentos en los cuales tiene algo que te ha pasado, que no le encuentra sentido, que te está machacando, yo creo que entrar en esta iglesia para mí tiene este efecto un poco... de anestesia, ¿no? De anestesia del dolor, de la pena, porque de todas maneras te encuentras rodeado de gente que no te pregunta nada y sin embargo te lo da todo, ¿no? Para empezar te dice cómo estás, que parece una tontería, pero para mucha gente esa pregunta sí que tiene sentido y es mucho, ¿no? Tiene un valor enorme.
P. Y ¿Qué responsabilidad consideras que tenemos como ciudadanos para que nadie sea invisible para nadie ni sienta que lo es?
R. Hombre, toda. Todos tenemos la responsabilidad. Por supuesto, todos tenemos la responsabilidad de que cada vez que vemos a una persona... No digo que nos paremos a charlar con cada una de las personas, que por otro lado son miles las personas que viven una situación de abandono y que viven en la calle. No digo que tenemos que pararnos. Yo diría, para empezar, que cada uno de nosotros debería hacer algo: lo que pueda para echar una mano a todas las fundaciones, a todas las ONGs, a todas las organizaciones que se dedican a ayudar a los demás. Para empezar, tenemos una responsabilidad... Luego, los que tienen hijos, creo que tienen la responsabilidad de educar a sus hijos. Aquí en el mundo no hay solo gente que son triunfadores. Por supuesto, A todos nos gusta y nos gustaría que nuestros hijos triunfaran en la vida, que fueran personas de éxito, ¿no? Pero enseñarle que en el mundo hay gente que sufre, que hay gente que vive en situación mucho más dura de la que le ha tocado, yo creo que también es un deber por parte de los ciudadanos, ¿no? Y a las instituciones, que quieres que te diga, deberían tener la responsabilidad de que nadie acabe la calle.
P. Claro. Pues si quieres comentar alguna cosa más con nosotros o un mensaje final que pueda...
R. No, yo diría que para empezar, hombre, yo le pido a todo el mundo, evidentemente, que vayan a la librería y que lo compren, este libro, lo compren, porque cada duro que se gane con este libro va a ir al mensajero de la paz. Por lo tanto, justamente por lo que te decía antes, cualquier euro que se gaste en este libro es importante, porque seguro que alguien podrá desayunar gracias a lo que se gane con el libro, a los derechos de autor. Y luego diría que fundamentalmente entiendan que cuando vemos a alguien en la calle, pues no está ahí ni por deseo propio, ni porque muchas veces ha hecho nada malo, sencillamente porque la vida a veces te pone frente a situaciones durísimas y algunos conseguimos superarla. Mucha gente no tiene las...
P. Las herramientas
R. La resistencia mental, emocional para hacerlo. Hay gente que directamente cae en depresiones porque hay muchos casos de los que, evidentemente, narro en el libro que se encuentran donde están porque frente a situaciones complicadas su estabilidad emocional y psicológica ha fracasado. Se han encontrado que ya ha quebrado emocionalmente la vida y no han conseguido superarlo. Y desafortunadamente y afortunadamente también la mente es muy frágil y mucha gente no consigue superar fácilmente lo que tiene al lado o no tiene nadie al lado que le ayude a superarlo.
P. Pues muchísimas gracias, Euprepio.
R. Gracias a vosotros por este espacio y nada. Y mucho éxito en este proyecto nuevo que acabáis de empezar. Que os vaya estupendamente con este nuevo digital.
P. Pues muchas gracias y eso, desde ElConstitucional invitamos a que colaboréis con la compra de este libro Somos invisibles. Los ángeles de San Antón porque evidentemente el dinero irá destinado a ayudar a todas estas personas. Así que muchas gracias.
R. Muchas gracias, Luis.
P. Hasta pronto.
R. Ciao.