Carmen Maura rompe tabúes en el Festival de Málaga con su primer desnudo en el cine: “nunca me había sentido tan libre”

‘Calle Málaga’, de Maryam Touzani, inaugura el festival entre lágrimas, risas y emoción, con un público malagueño enternecido por el romance entre Mª Ángeles (Carmen Maura) y Abslam (Ahmed Boulane)

06 de marzo de 2026 a las 19:26h
Carmen Maura rompe tabúes en el Festival de Málaga con su primer desnudo en el cine: “nunca me había sentido tan libre”
Carmen Maura rompe tabúes en el Festival de Málaga con su primer desnudo en el cine: “nunca me había sentido tan libre”

Hay películas que hablan de la juventud con nostalgia, y otras que observan la vejez con una honestidad poco frecuente. Calle Málaga, el filme que ha inaugurado la 29ª edición del Festival de Málaga, pertenece a estas últimas. La película se sostiene, en gran medida, sobre la interpretación de Carmen Maura, que ofrece un retrato sensible y profundamente humano de lo que significa enfrentarse a la soledad cuando la vida ha avanzado lo suficiente como para obligarnos a convivir con los recuerdos. 

La historia sigue a María Ángeles (Carmen Maura), una mujer de 79 años que vive sola en Tánger y disfruta de su rutina hasta que su hija Clara (Marta Etura) llega desde Madrid para comunicarle que debe vender su piso. Decidida a mantener su independencia, hará todo lo posible por quedarse en la ciudad que la vio crecer y donde fue feliz con su marido. Contra todo pronóstico, incluso encuentra espacio para volver a enamorarse de Abslan (Ahmed Boulane), el hombre encargado de comprar los muebles de su casa, sumando un giro romántico inesperado a esta historia emotiva y delicada sobre memoria, deseo y la fuerza de seguir viviendo plenamente.

El primer desnudo de Maura en el cine

Uno de los momentos más comentados de la película es el desnudo de Carmen Maura, tratado con absoluta naturalidad. Lejos de cualquier provocación, la escena se plantea como un gesto de honestidad y vulnerabilidad que encaja con el tono íntimo y amoroso del relato. El cuerpo aparece aquí como otro territorio de memoria, atravesado por el paso del tiempo y mostrado con respeto, reforzando la mirada sincera que la película propone sobre la vejez. La propia actriz explicó que cuando recibió el guion —que definió como “un bombonazo” y “una delicia” por lo cuidado que estaba el romance entre los personajes— había dos condiciones claras para aceptar el papel: estar presente prácticamente todos los días de rodaje y participar en la mayoría de las tomas, algo que reconoció que llegó a resultar agotador, y rodar una escena desnuda. “Es curioso, porque con la cantidad de películas que he hecho, nadie me lo había pedido antes”, comentó con humor.

Maura también subrayó que aceptó la propuesta con total confianza en la directora y sin complejos a sus 80 años. “Con el tiempo te cambian muchas cosas; llega un momento en el que esas cosas te dan igual. No sé si me lo hubieran preguntado hace quince o veinte años, pero ahora me da igual”, afirmó la actriz, que reconoció que lo más duro del rodaje fue la intensidad del trabajo diario y la exigencia de estar presente en prácticamente todas las escenas.

El duelo y la empatía como motores de la historia

La directora Maryam Touzani ha explicado que el origen del filme está directamente ligado al fallecimiento de su abuela. Según ha contado, escribió el guion poco después de esa pérdida, desde el dolor, pero también desde la necesidad de celebrar la vida. Ese doble movimiento, entre la tristeza y la vitalidad, atraviesa una película que busca combinar emoción, humor y un retrato delicado de los vínculos familiares. 

Touzani ha reconocido que escribió la historia “entre lágrimas”, aunque de forma casi inconsciente también sintió la necesidad de introducir momentos de humor. Esa mezcla de sensibilidad y ligereza se traslada a varios pasajes del metraje, que alterna momentos de emoción con instantes más graciosos, que según ella, sucede como la vida misma: "vamos riendo entre lágrimas, llorando entre risas, y en el momento que menos esperamos, viene la vida y nos da una bofetada. Hay momentos de humor porque los necesitaba al escribir", como las conversaciones entre María Ángeles y la icónica monja con voto de silencio, a quien la protagonista confiesa sus “pecados”.

La propia Etura, que ha afirmado que inicialmente le costó entender a su personaje, también destacó durante la presentación la importancia de escuchar para poder empatizar, sobretodo ahora que "el mundo está como está". La película, de algún modo, pone en práctica esa idea: la necesidad de detenerse, observar y comprender al otro —especialmente cuando pertenece a otra generación— se convierte en el puente que permite que las historias personales no se pierdan.

La importancia de los objetos y muebles como cápsulas de memoria

Carmen Maura construye un personaje profundamente conectado con los objetos que la rodean: muebles, fotografías y utensilios que funcionan como pequeños archivos emocionales. Estos elementos acumulados a lo largo de décadas convierten la casa en algo más que un simple espacio físico; cada objeto guarda fragmentos de toda una vida, transformando el hogar en una memoria tangible que refleja la historia personal de la protagonista.

Tras la proyección, Maryam Touzani explicó a Luis Corpas, para 'ElConstitucional.es', que uno de los ejes del filme es la transmisión entre generaciones. La directora señaló que muchos de los objetos que aparecen en la película —el tocadiscos, el mortero o la mecedora— fueron seleccionados intencionadamente para ser los mismos, o lo más parecidos posible, a los que le recordaban a los que tenía su abuela en Tánger. De hecho, Marta Etura ha señalado que los objetos adquieren la importancia o simbología que cada persona les otorgue. La actriz recordó su osito de la niñez, que ha dado a su hija, como ejemplo de cómo un objeto puede trascender generaciones. Por su parte, Carmen Maura ironizó sobre la cantidad de pertenencias que le encantan de su casa: “Mi casa con mis cosas, mis muñecas, y lo más importante… mi perra. Pero eso no es un objeto”, bromeó, mostrando la naturalidad y el humor con los que ambas intérpretes viven la relación con los recuerdos y los objetos a los que han podido aferrarse alguna vez. 

 

Sobre el autor
El periodista Luis Corpas, de ElConstitucional.es
Luis Corpas

Periodista de ElConstitucional.es

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