El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, ha difundido este jueves su primer mensaje tras asumir el mando del país. El discurso no fue pronunciado en público ni acompañado de imágenes actuales, sino publicado en forma de texto por los medios oficiales. En él dejó claro que la línea política de Teherán no cambiará a corto plazo y lanzó duras advertencias contra Estados Unidos, incluyendo la posibilidad de cerrar el Estrecho de Ormuz y atacar bases militares estadounidenses en la región.
Jamenei asumió el liderazgo tras la muerte de su padre, Ali Khamenei, fallecido durante la primera jornada de bombardeos de Estados Unidos e Israel. El nuevo dirigente describió la responsabilidad de sucederlo como una tarea “difícil”, pero aseguró que Irán vengará a los “mártires” caídos en el actual conflicto. Entre ellos mencionó a las víctimas de un bombardeo contra una escuela de niñas en Manib ocurrido en los primeros compases de la ofensiva.
En su mensaje, el nuevo líder elogió a las fuerzas armadas iraníes y a los grupos aliados en la región que integran lo que Teherán denomina el “frente de la resistencia”. Estas declaraciones sugieren que Irán continuará con acciones de represalia, incluso si ello implica atacar objetivos en países de la región con los que mantiene relaciones diplomáticas.
Las autoridades iraníes sostienen que estos ataques se dirigen contra instalaciones militares estadounidenses. En esa línea, Jamenei advirtió que, si Washington no retira sus bases de Oriente Medio, estas seguirán siendo objetivo de las fuerzas iraníes.
Además, el dirigente insistió en la importancia estratégica del control marítimo de la zona y defendió el bloqueo del paso marítimo más importante del Golfo Pérsico. “El estrecho de Ormuz debe seguir cerrado”, afirmó en el mensaje difundido por los medios estatales, que incluía también numerosas referencias religiosas.
Un discurso sin imágenes
El hecho de que el mensaje se publicara únicamente por escrito, sin una aparición pública del líder, ha alimentado las especulaciones sobre su estado de salud. El proceso de designación también estuvo marcado por el hermetismo de las autoridades iraníes.
El miércoles, un alto funcionario iraní aseguró a la agencia Reuters que Jamenei estaba “levemente herido”. Por su parte, el servicio de inteligencia israelí, el Mossad, habría filtrado a la misma agencia que el nuevo líder sufrió heridas en las piernas durante el ataque en el que murió su padre.
La comunicación oficial de este jueves tampoco disipó esas dudas. El mensaje fue leído en los medios estatales y acompañado únicamente de una imagen fija del líder junto a la bandera iraní.
Con 56 años, Mojtaba Jamenei ha sido durante años una figura poco conocida para gran parte de la población iraní, aunque su nombre figuraba desde hace tiempo entre los posibles sucesores de su padre.
Tras su nombramiento, las principales instituciones del país han mostrado públicamente su respaldo al nuevo líder, subrayando que el sistema político iraní se mantiene firme pese al conflicto militar en curso.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha manifestado en varias ocasiones su desacuerdo con el nombramiento y ha planteado la posibilidad de influir en un eventual proceso de transición política en Irán, algo que, por el momento, las autoridades de Teherán no contemplan.