El Ministerio de Sanidad trabaja a contrarreloj para definir con precisión los protocolos que deberá seguir el crucero de lujo ‘MV Hondius’, afectado por un brote de hantavirus, a su llegada en los próximos días a Tenerife. A bordo viajan 147 personas —88 pasajeros y 59 tripulantes— de 23 nacionalidades; entre ellos, 13 pasajeros y un tripulante españoles.
Tenerife ha sido el punto de referencia fijado por Sanidad para la atención médica de los posibles afectados, en una decisión adoptada en coordinación con la Organización Mundial de la Salud y atendiendo a las recomendaciones de la Unión Europea. Sin embargo, el movimiento ha abierto un nuevo frente político con el Gobierno canario, que rechaza de plano la escala del buque.
Sanidad acelera mientras crece la tensión institucional
Con la ministra Mónica García al frente, fuentes del departamento aseguran que están “teniendo reuniones continuas” con todas las autoridades españolas e internacionales competentes. El Ejecutivo central trata de trasladar una imagen de control, apoyándose en la coordinación con organismos internacionales.
No obstante, la inquietud persiste. Sudáfrica ha identificado la cepa andina en dos de las personas que desembarcaron, considerada la variante más peligrosa del virus: la única de las 24 detectadas en humanos con capacidad de transmisión entre personas. Este factor ha elevado la presión sobre la toma de decisiones y endurecido el pulso con Canarias.
En paralelo, el Gobierno ha elevado el nivel de seguimiento de la crisis. A las 11:30 horas, el presidente, Pedro Sánchez, presidirá en el Complejo de La Moncloa una reunión específica para abordar la solicitud de la OMS de acoger el buque en Canarias. En el encuentro participaran Interior, Sanidad y varios ministerios con competencias logísticas y territoriales, en una imagen de coordinación que el Ejecutivo enmarca en el cumplimiento del derecho internacional y el principio de respuesta humanitaria.
Clavijo eleva el tono y Moncloa se atrinchera en la coordinación
El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha solicitado una “reunión urgente” con el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y ha cuestionado abiertamente la decisión de Sanidad, que —según denuncia— no responde a “ningún criterio técnico” ni cuenta con “información suficiente para mantener un mensaje de calma y garantizar la seguridad de la población canaria”.
“¿Cuál es el criterio para que el barco tenga que estar tres días navegando para recalar en Canarias para hacer exactamente lo mismo que se puede hacer en estos momentos en playa?”, se preguntaba Clavijo. “No vamos a estar de acuerdo y haremos todo lo posible desde el punto de vista legal para que eso no ocurra”, ha advertido.
Frente a este rechazo frontal, Moncloa rebaja públicamente el choque pero mantiene su hoja de ruta. Fuentes del Ejecutivo insisten en que el Gobierno de España está “en permanente contacto con el Gobierno canario” y aseguran estar “compartiendo toda la información disponible en tiempo real”. Un mensaje que, lejos de cerrar la brecha, evidencia la discrepancia entre ambas administraciones en plena gestión de la crisis sanitaria.
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