La Federación de Asociaciones de Periodistas (FAPE) ha lanzado este viernes un verdadero aldabonazo a la profesión y los ciudadanos en general con una radiografía del periodismo en España, con motivo del patrón de los periodistas, San Francisco de Sales, que se celebra el próximo 25 de febrero. Y la tragedia ferrovaria de Adamuz y su cobertura ha estado muy presente en este diagnóstico.
Así, la FAPE ha reivindicado el periodismo "veraz y riguroso" ante tragedias como la del accidente ferroviario en Córdoba y ha criticado, además, la polarización política y condenado "el hostigamiento, los señalamientos y el acoso a profesionales".
"Ha tenido que ocurrir una nueva tragedia para volver a subrayar la relevancia del periodismo en una sociedad democrática", ha argumentado la asociación. Según recoge el manifiesto difundido por FAPE, "los bulos surgidos en torno al accidente ferroviario, difundidos principalmente a través de las redes sociales, ponen una vez más de manifiesto la necesidad de una información veraz, rigurosa y contrastada, elaborada en base a principios éticos".
Para los periodistas, las consecuencias de la desinformación "se repiten con frecuencia porque el ruido se extrapola y contamina el ecosistema informativo, erosionando la confianza de los ciudadanos en los medios de comunicación y en los periodistas". Se refiere la FAPE, sin citarlos, a pseudoperiodistas y tuiteros como Vito Quiles, Bertrand N'Dongo, David Santos o Ruben Gisbert.
"Un problema estructural"
Desde hace años, la asociación de periodistas ha alertado de las amenazas que entraña el mal uso de las redes sociales para la información y el fomento de la desinformación en los medios. "Esta ha dejado de ser una amenaza puntual para convertirse en un problema estructural", argumenta.
Por ello, la FAPE ve "imprescindible seguir denunciando sus efectos nocivos sobre la convivencia democrática y reclamar medidas eficaces para combatirla". En este contexto, considera que "la mejor manera de frenar la desinformación y recuperar la credibilidad de la ciudadanía pasa por una defensa firme de los principios que sustentan la profesión: veracidad, rigor y respeto a los códigos éticos y deontológicos".