Esta semana continúa el juicio por el ‘caso Kitchen’, donde se está juzgando la supuesta operación policial de espionaje, al que fuera el tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas. Este lunes la Audiencia Nacional acogerá algunas de las declaraciones más esperadas como la de Bárcenas, a quién se le preguntará sobre si existe la grabación de Rajoy hablando de la caja B del partido, y la de su mujer, Rosalía Iglesias. Asimismo, este jueves están previstas las intervenciones en calidad de testigos del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y la de su exministra de Hacienda María Dolores de Cospedal.
Preguntado por su chófer, Sergio Ríos, ha asegurado que "venía recomendado por un jefe de seguridad del PP". De la misma forma, ha explicado que al poco de entrar en prisión, su esposa, le contó que tenía la sensación de que la estaban siguiendo. "Me trasladó que tenía seguimientos, pero pensaba que eran periodistas, no un dispositivo policial", ha declarado ante la Audiencia Nacional.
"Al ingresar en prisión, mi conductor me trajo una bolsa con cosas y se llevó mi reloj y mi teléfono", ha expresado. Asimismo, ha explicado: "Sergio Ríos tenía acceso a dispositivos permanentemente. Los teléfonos los dejaba en el coche en un sobrecito, el equivalente a una caja Farenheit que permite localizar dónde está permanentemente"
El chófer
Durante el Gobierno de Mariano Rajoy, entre los años 2013 y 2015, tuvo lugar la llamada ‘Operación Kitchen’, una presunta operación policial, impulsada sin conocimiento judicial, por la Policía Nacional, para espiar al extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas, con el fin de robar los documentos que este pudiese almacenar y que pudiesen ñlpperjudicar a la formación política en la Gürtel, para así proteger y salvaguardar los intereses del partido durante la investigación -llevada a cabo por el magistrado Pablo Ruz. En ese momento, el extesorero había amenazado con desvelar información que podía perjudicar a la cúpula de Rajoy. Así, altos mandos policiales comenzaron a grabar las conversaciones y seguir los movimientos Bárcenas.
La operación se fragua gracias a la colaboración del la principal figura de la ‘Kitchen’, el excomisario José Manuel Villarejo, el cual se encarga de contactar con el chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, apodado como el “chef”, para vigilar a la familia del extesorero, pinchar las conversaciones, seguir movimientos y entregar documentos y grabaciones que Bárcenas guardaba en un taller que pudieran dañar al PP. Asimismo, facilitó la entrada de Villarejo al taller y fue premiado por estas acciones con el pago de 2.000 euros mensuales provenientes de fondos reservados e ingresó en la Policía Nacional en 2017 -suspendido en 2021 por el caso.
El sumario recoge un total de 53.000 euros de fondos reservados del Ministerio del Interior que se desviaron al pago mensual del 2.000 euros a Ríos -25 mensualidades de julio de 2013 a septiembre del 2015-, gastos adicionales de 2.574 euros en comidas 496 euros en transporte y 195 euros varios y 700 euros para una pistola y material informático. Los recibos, firmados a mano por Ríos, se justificaban falsamente como "gestiones de prevención y seguridad". Villarejo y Gómez Gordo -asesor de María Dolores de Cospedal- los gestionaban directamente desde Interior.