ElConstitucional.es entrevista en exclusiva a Kiko Matamoros en la que aborda, desde una perspectiva pública y mediática, las acusaciones contra Julio Iglesias.
Pregunta, ElConstitucional.es: En relación con las recientes acusaciones hacia Julio Iglesias, ¿te sorprenden o coinciden con la imagen que tenías de él?
Respuesta, Kiko Matamoros. Bueno, yo tengo una imagen que me ha trasladado gente que ha convivido con él, que ha vivido con él y gente que ha tenido relaciones esporádicas con él. En este caso hablo de mujeres que han tenido relaciones esporádicas. Entonces, te quiero decir que, hombre, me ha sorprendido, evidentemente, por el tema de la violencia ejercida, etcétera. Pero las prácticas que se denuncian o que se ponen de manifiesto en el terreno sexual no me han sorprendido. Es decir, evidentemente no estoy dando veracidad al testimonio, pero cuadraría con su forma de entender las relaciones sexuales. Evidentemente es parte de su intimidad, pero en este caso es un tema público. Y te contesto porque me crea dudas que sea una denuncia falsa; no lo sé. Eso, evidentemente, es tarde para saberlo.
P. ¿Y cómo crees que estas noticias pueden estar afectándole tanto a él como a su entorno?
R. Bueno, ayer oí un chiste en un programa de televisión, casi cerrando, que decía que en estos casos la que más sufría era la mujer de Julio Iglesias. Yo todavía no doy crédito a las cosas que... Y yo creo que aquí hay que poner el punto en la solidaridad, el entendimiento y la empatía con las denunciantes, porque además no están denunciando a cualquiera: están denunciando a un señor que tiene buenísimas relaciones a todos los niveles y mucho poder.
P. Y en caso de ser ciertas, ¿crees que estas acciones podrían tener relación con algún trauma, con algún problema psicológico o, en su defecto, con la fama o el entorno?
R. No, yo creo que la fama no modifica las conductas sexuales de la gente o no es el factor determinante. No soy psicólogo, pero por lo que conozco y por lo que he vivido, creo que hay otros factores con mucho más peso. El sojuzgalismo (sojuzgamiento), que además está identificado en psicología, es un trastorno que deviene de un complejo. Es posible que, a pesar de ser un triunfador en la vida y de ser profesionalmente brillante, se arrastren ciertas inseguridades que se manifiestan hacia el exterior o en la íntima necesidad de triunfar en algún aspecto de la vida y de ser dominante en otros, donde se entiende que existen desventajas o debilidades, ya sean fisiológicas o psicológicas, respecto al común de los mortales.
P. En relación con la exposición mediática, en este tipo de casos suele influir en la opinión pública mucho antes de que la justicia declare ningún tipo de culpabilidad.
R. La 'pena de telediario'.
P. Claro. Y desde el periodismo y las instituciones que comentan estos casos, ¿crees que se está respetando la presunción de inocencia o se está prejuzgando antes de que se pronuncie la justicia?
R. Prejuzgamos todos. Otra cosa es que lo verbalicemos. A ti te llega un input y hay una respuesta automática. Estoy convencido de que tú, cuando te enteraste de la noticia, tuviste una reacción interna y pensaste si te parecía creíble, increíble o si creías que era víctima de una conspiración. Eso lo hacemos todos. Otra cosa es trasladarlo al terreno público. Yo le doy cierto grado de verosimilitud a la denuncia por concurrencia de circunstancias que conozco y que se me han trasladado en la intimidad y que no voy a hacer públicas. No me extrañaría; cabe esa posibilidad.
P. Y precisamente sobre esto, ¿cuál crees que debería ser el papel de los medios y de las instituciones en casos como este? ¿Informar sobre lo investigado periodísticamente o esperar a que se pronuncie la justicia?
R. La denuncia hay que hacerla. Los medios están en la obligación de denunciar estas cosas cuando suceden, bien por conocimiento indirecto o directo, en este caso a través del testimonio de las presuntas víctimas. Ahora bien, lo higiénico a nivel personal, legal y ético es denunciar también en sede judicial, si no simultáneamente, al menos a continuación de que los hechos se trasladen a la opinión pública. Estamos hablando de señoras que aparecen ocultas tras una voz suplantada y una imagen que no es la suya. Supongo que todo esto tendrá un sustento y un respaldo, y que ni el medio que lo ha denunciado allí ni el que lo ha denunciado aquí habrán dejado sus espaldas descubiertas. Tendrán una declaración firmada y una autorización para la emisión de esa grabación, ya sea una voz real o generada por inteligencia artificial. En cualquier caso, hacen suyas esas palabras.
P. De hecho, la Fiscalía ha admitido la denuncia y ahora está todo en manos de la justicia.
R. Creo —si me equivoco me corriges— que la Fiscalía ha actuado de oficio y que está la Audiencia Nacional. Habrá que ver si se dan las circunstancias en derecho internacional y la correspondencia con países como Bahamas o Santo Domingo, donde supuestamente ocurrieron los hechos.
También hay que ver antecedentes y muchos factores para que se pueda abrir un juicio aquí. Honestamente lo veo remoto, por los conocimientos de derecho que tengo. Y respecto a los medios, creo que tenemos un problema social de radicalización del discurso. No somos capaces de mover un dedo por el sufrimiento de las mujeres en Irán o por la negación de dictaduras evidentes como la de Venezuela, donde existen centros de tortura, presos políticos y censura. Sin embargo, hay quienes lo niegan públicamente con total descaro.
P. También está lo que implica este tipo de testimonios; pues hay gente que habla de cultura de la cancelación, si uno dice una cosa, otro la otra...
R. Claro. Es que, vivimos en eso. Y creo que es un deber social y ético dejar una sociedad mejor a los que vienen detrás. Yo me negaría a formar parte del pelotón de ejecución hasta que, al menos, haya algún movimiento judicial.
Luego cada uno es libre de opinar, de ir a un concierto, de escuchar una canción en Spotify o de comprar un póster. Pero no soy partidario del linchamiento. Para acabar con la vida civil de alguien hay que darse un margen y ver de qué estamos hablando, de quién y en qué circunstancias.
No estoy defendiendo a Julio Iglesias; estoy haciendo una defensa colectiva.
P. En contra del linchamiento, claro.
R. Sí. En este país somos muy partidarios de 'lanzar al moro muerto', y lo hemos sido siempre. Es tradición. Creo que deberíamos ser prudentes. Yo mismo he participado muchas veces en actuaciones que luego he pensado y me han dado vergüenza.
P. También está bien arrepentirse. Muchísimas gracias por el ratito, Kiko. Desde El Constitucional esperamos que la justicia determine lo que tenga que determinar y seguiremos informando con rigor.
R. Si es viable esa actuación, que no lo sé con seguridad. Pero creo que tenéis una sección de televisión, ¿no?
P. Sí.
R. Pues nada, dentro de poco os invitamos a la presentación de un programa en streaming que va a revolucionar lo que hay hasta ahora. Muchas gracias.