Durante las últimas semanas hemos sabido que figuras de la comunicación en España han anunciado simultáneamente su retirada temporal de las redes sociales y de la esfera pública tras ser objeto de campañas de acoso, insultos y amenazas tras una esclada de violencia digital atribuida a sectores afines a la ultraderecha. Casos como el de la periodista y creadora de contenido Elena Reinés, y del humorista y presentador Héctor de Miguel, más conocido como Quequé.
La periodista de 'Woke Up', explicó en un comunicado en Instagram que abandona temporalmente sus cuentas tras recibir amenazas de muerte, mensajes violentos y deseos de daño físico, tanto en comentarios como en mensajes privados. Parte del acoso se intensificó después de que su perfil, que ha crecido en seguidores por publicaciones como la entrevista que realizó a Vito Quiles reproduciendo las técnicas de acoso en la calle que él utiliza habitualmente contra políticos progresistas, un contenido que Meta eliminó después, pero que la cuenta ha vuelto a subir después de que Vito se glorificase por "haber ganado el asalto".
Incluso si tuvieras razón y tiráramos la toalla todo habría valido la pena por este momento, pero tranquilo que no nos vamos. Hay Woke Up para rato. https://t.co/2FeQHaQaht pic.twitter.com/5dTc9pXSrE
— WOKEUP (@WokeUp_News) January 27, 2026
Reinés señaló que la situación se había vuelto “insostenible” y que necesitaba poner un límite por razones de salud mental, aunque aseguró que volverá cuando las condiciones sean más seguras. También señaló que, después de denunciar las amenazas, su cuenta fue bloqueada y limitada por Meta, algo que interesaría investigar porqué pasa en estos casos.
Quequé anuncia un 'parón' en su carrera
Por su parte, el humorista Héctor de Miguel, conocido como Quequé, anunció también su retirada temporal de las redes sociales tras ser objeto de una campaña de acoso y presión organizada por sectores ultraderechistas. El acoso comenzó después de que De Miguel realizara una parodia en su programa 'Hora Veintipico' sobre el presentador Nacho Abad y sobre su cobertura del accidente de tren de Adamuz. La parodia fue descontextualizada por algunos medios y difundida por perfiles afines a la ultraderecha como una supuesta ofensa hacia las víctimas. En su comunicado recalcó "Si la parodia del inefable escoció fue porque el dardo dio en la diana. No fue nuestro programa el que mostró imágenes truculentas para aumentar unas décimas el share ni el que fomenta la desinformación y el conflicto diario a base de debates maniqueos".
La presión llegó a un punto en el que Quequé decidió alejarse temporalmente de las redes y de la actividad pública, buscando proteger su salud mental frente al hostigamiento.
La ultraderecha acalla voces críticas
La retirada de estos dos creadores de contenido, lejos de ser dos casos a parte, responden a un patrón preocupante sobre el acoso de la ultraderecha a la información crítica y contrastada que intentan ejercer algunos profesionales. Las campañas coordinadas de hostigamiento, amenazas y la desinformación intencionada busca silenciar voces analíticas que pretender la creación de un contenido con información veraz y rigurosa. Muchos alegan que 'en España no se puede decir nada', pero ellos son los primeros que intentan ocultar información que resulta incómoda o que contradice su narrativa.