El régimen iraní ha sentenciado este miércoles que, si Estados Unidos no acepta la propuesta de paz, “debe esperar una repetición de sus derrotas pasadas en el campo militar”. Mientras se producen estas amenazas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se va a reunir con el presidente de China, Xi Jinping, donde van a tratar cuestiones comerciales.
El plan que envió Irán Washington incluye 14 puntos, divididos en tres fases. La primera, la apertura gradual del estrecho de Ormuz, fin del bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes y desactivación por Irán de las minas marinas colocadas durante el conflicto. En su segunda fase se incluyen garantías de no agresión, también por parte de Israel, y fin de los combates en la región, incluido Líbano y, la última fase, incluye la negociación sobre el programa nuclear iraní, pero solo después de estabilizar las fases anteriores. Sin embargo, los americanos aún no han aceptado el plan para la paz de la guerra de Irán comenzada por Estados Unidos e Israel.
Así, el portavoz del Ministerio de Defensa iraní, Reza Talaei-Nik, ha sentenciado: “Si el enemigo no cede a las justas demandas de Irán en la vía diplomática, debe esperar que se repitan sus derrotas pasadas en el campo de batalla”. Además, ha seguido: “Si no se logran estos derechos razonables y definitivos, el enemigo no podrá salir del cenagal en el que se encuentra atrapado”.
Actualmente, los países están intentando llevar a cabo un diálogo a través de la mediación de Pakistán. No obstante, la celebración de la segunda reunión en Islamabad no se ha realizado por la violación del alto el fuego.
Mientras las amenazas en el campo de batalla no cesan, Donald Trump, está viajando a China para reunirse con Xi Jinping en Pekín en una cumbre marcada principalmente por las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China, con especial atención a la tregua arancelaria vigente y a la posible ampliación de los acuerdos alcanzados en su último encuentro en 2025 en Busan. Washington llega con el objetivo de que China aumente sus compras de productos estadounidenses —como soja, carne de vacuno o aviones— y facilite un mayor acceso de sus empresas al mercado chino, mientras Pekín presiona para reducir los aranceles sobre sus exportaciones y flexibilizar las restricciones a los semiconductores.
El otro gran eje de la reunión será la cuestión de Taiwán, donde ambas potencias mantienen posiciones enfrentadas. Trump defenderá la necesidad de evitar cualquier cambio unilateral en el estatus de la isla y subrayará su relación con Xi como vía para contener una escalada, mientras China exigirá un compromiso más firme de Washington de no vender armamento a Taipéi. Ambos líderes también abordarán de forma indirecta el impacto de la inestabilidad internacional, incluida la tensión en Oriente Medio, que Pekín relaciona con la necesidad de priorizar soluciones diplomáticas en los grandes conflictos globales.
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