El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que tendría el “honor” de “tomar” y “liberar” Cuba, en unas declaraciones en las que plantea la posibilidad de actuar sobre la isla sin respetar las normas del derecho internacional. “Creo que tendría el honor de tomarla y liberarla”, ha señalado.
Trump ha ido más allá al asegurar que Estados Unidos tiene capacidad para intervenir sin restricciones, afirmando que “puedo hacer lo que quiera con ella”, en referencia a Cuba. Estas palabras han sido interpretadas como una amenaza de intervención y han generado críticas por su tono y su encaje con el marco legal internacional.
El exmandatario ha defendido que una eventual actuación estaría justificada en términos políticos y estratégicos, en línea con su discurso habitual sobre América Latina y los regímenes que considera adversarios de Washington.
Trump también se refirió al pueblo cubano, asegurando que su intención sería actuar en su beneficio y presentando su planteamiento como una forma de “ayudar” a la población de la isla, a la que describió como necesitada de un cambio político.