Tras lanzar un duro ultimátum de “48 horas” para que Irán abra el estrecho de Ormuz y amenazar con atacar sus plantas energéticas, el presidente estadounidense ha pospuesto esos ataques y, de hecho, ha dado marcha atrás en la ejecución inmediata de la amenaza al ataque de sus centrales energéticas. Este movimiento, ¿será una iniciativa para buscar la paz o simplemente quiere ganar tiempo?
El magnate estadounidense, Donald Trump, ha dado un plazo de 48 horas para que Irán abra el tráfico marítimo del estrecho de Ormuz, y ha asegurado que, si no lo hace, destruirá las plantas eléctricas de Irán. "Estados Unidos atacará y destruirá sus centrales eléctricas, ¡empezando por la más grande!", ha publicado en Truth Social. No obstante, acaba de recular sobre esta postura.
En otro mensaje subido a su red social, asegura que Irán y su país han tenido "durante los últimos dos días, conversaciones muy buenas" por ello, ha "instruído al departamento de guerra a posponer cualquier ataque militar contra plantas de energía" del régimen ayatolá, "durante el período de cinco días".
Estas palabras se producen después de que el Consejo de Defensa del régimen de los ayatolás haya amenazado este lunes con poner minas en las aguas de todo el Golfo Pérsico, si Estados Unidos e Israel siguen atacando sus costas como la isla Jarg-donde se encuentra el principal centro de petróleo de Irán.
"Cualquier intento del enemigo de atacar las costas o islas iraníes provocará, de forma natural y conforme a la práctica militar habitual, el minado de todas las vías de acceso y rutas de comunicación en el Golfo Pérsico y sus costas con distintos tipos de minas navales, incluidas minas flotantes desplegables desde la costa", han advertido desde Defensa.
Asimismo, han continuado defendiendo que si se producen nuevos ataques a sus islas, "todo el golfo Pérsico pasaría durante largos periodos a una situación similar a la del estrecho de Ormuz, es decir todo el golfo quedaría prácticamente bloqueado".
En la misma línea se pronunció el domingo el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, quien a través de sus redes sociales defendió que "el estrecho de Ormuz está abierto a los barcos de todos los países, excepto a aquellos que invaden territorio iraní" y sentenció: "Responderemos con firmeza ante el acoso y las amenazas injustificadas sobre el terreno".