Alexandra y Andrés perdieron su casa en los graves incendios que arrasaron Chapinería. También perdieron prácticamente todas sus pertenencias. Sus tres hijos, de dos, seis y once años, tuvieron que afrontar de golpe la pérdida de su hogar y ahora, cuando apenas comenzaban a recuperar cierta normalidad, vuelven a enfrentarse a la incertidumbre: el Ayuntamiento quiere que abandonen la casa rural municipal en la que viven desde finales de julio.
La propia alcaldesa de Chapinería, Lucía Moya Domínguez, representante de Independientes por Chapinería (IC), fue quien ofreció inicialmente a la familia este alojamiento. Según relata Alexandra, la propuesta llegó después de que el fuego destruyera su vivienda y mientras la familia se encontraba temporalmente en casa de los padres de ella.
En ese contexto, la alcaldesa se puso en contacto con ellos. “Entonces vino la alcaldesa y me dijo, no te preocupes que te voy a dejar la casa rural.” Cuando se levantaron las restricciones y se permitió volver a acceder al municipio, Alexandra y Andrés acudieron al Ayuntamiento para saber cuándo podrían disponer de ese alojamiento. La familia no buscaba una solución indefinida. Su principal preocupación era encontrar un lugar donde sus hijos pudieran recuperar su rutina cuando comenzara el curso escolar. “Yo lo que necesito es de cara a que empiece el colegio, tener un sitio para mis hijos, porque es que mis hijos su vida es estar aquí, es el pueblo, estar con sus amigos y ir a su colegio.”
Los niños, cuenta Alexandra, habían empezado a sufrir las consecuencias psicológicas de lo ocurrido. “Pues es que tenían pesadillas por la noche, se despertaban llorando, pensando que no iban a poder venir a su colegio", relata Alexandra en conversación con este medio. Finalmente, la Oficina de Turismo les comunicó que la casa estaba preparada y podían recoger las llaves.
Durante los primeros días, todo transcurrió con normalidad. Los vecinos ayudaron a la familia a recuperar algunas de las cosas que habían perdido y los niños comenzaron a adaptarse a su nuevo entorno. Alexandra explica que su intención era permanecer allí hasta que pudieran reconstruir su vivienda. Pero esta semana llegó el giro que vuelve a dejar a la familia en una situación de incertidumbre.
Según relata Alexandra, su marido recibió una llamada del Ayuntamiento en la que se les comunicó que debían acudir a una reunión porque existía una ordenanza que establecía un límite para la estancia en las casas rurales municipales. La ordenanza municipal a la que hace referencia el Ayuntamiento establece literalmente que “El tiempo de alojamiento por un mismo usuario no podrá ser superior a un mes de forma continuada.” Se trata de los apartamentos de turismo rural municipales ‘Las Casas de la Laguna I y II’. El documento establece, además, que se trata de alojamientos de titularidad y gestión municipal. No obstante, la situación que vive la familia es excepcional.
La madre explica que los niños ya habían comenzado a asumir que aquella casa sería su hogar provisional. Los vecinos les habían llevado juguetes y libros y ellos habían empezado a localizar a sus amigos en el entorno, como consecuencia, la situación psicológica de los menores había empezado a mejorar.
El Ayuntamiento gestiona directamente los alojamientos
La ordenanza establece que las casas rurales son apartamentos de titularidad municipal y que su gestión corresponde al Ayuntamiento de Chapinería. La central de reservas se encuentra en la Oficina de Turismo y son empleados municipales quienes gestionan aspectos como la documentación, las reservas y la entrega de llaves.
El texto también fija las condiciones económicas y de utilización de los apartamentos. Entre ellas figura la limitación de un mes de alojamiento continuado por usuario. Alexandra, sin embargo, insiste en que su caso no responde a una estancia turística convencional. “Pero esto es una situación extraordinaria.”
Por ello, los vecinos acudieron a una concentración este miércoles en la plaza del Ayuntamiento para pedir explicaciones. La oposición planteó la posibilidad de convocar un pleno extraordinario para abordar la situación y buscar una fórmula que permitiera a la familia permanecer en el alojamiento mientras reconstruye su vivienda. Sin embargo, la alcaldesa declinó la celebración del pleno.
La familia ha comenzado a recibir asesoramiento jurídico mientras intenta conocer cuáles son sus opciones. Alexandra asegura que no quiere volver a afrontar sola las conversaciones con el Ayuntamiento, cuando lo ha hecho, explica, ha recibido malas palabras y. actitudes. La situación se complica todavía más por la incertidumbre sobre cuándo podrán regresar a su vivienda. Los peritos ya han acudido y distintas empresas están preparando presupuestos, pero todavía no saben cuánto tiempo necesitarán para reconstruirla.
Tres niños que vuelven a enfrentarse a la incertidumbre
La familia había conseguido recuperar algo de estabilidad. Los niños habían vuelto a tener juguetes, libros y amigos cerca. Pero ahora, según Alexandra, la posibilidad de tener que marcharse vuelve a romper esa frágil normalidad. “Lo que tienen ahora es porque se lo han traído los vecinos. O sea, han perdido absolutamente todo", explica.
“Vuelven a estar a gusto (...)Y ahora, otra vez, cuando están los niños medio bien, les dices otra vez que se lo quitan". Pese a todo, Alexandra insiste en que está agradecida por la ayuda inicial del Ayuntamiento y por el apoyo que han recibido de los vecinos, pero considera que la situación excepcional en la que se encuentran debería ser tenida en cuenta.
La familia está a la espera ahora de la reunión con el Ayuntamiento que va a mantener este viernes y el asesoramiento legal que ha comenzado a recibir. Mientras tanto, siguen viviendo en la casa rural que se convirtió en su refugio después de que el incendio arrasara su hogar.
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