La inflación volvió a tomar impulso en agosto. El Índice de Precios de Consumo (IPC) aumentó siete décimas respecto al mes anterior y situó su tasa interanual en el 4,3%, principalmente por el fuerte incremento del precio de los carburantes y combustibles.
El encarecimiento de estos productos alcanzó el 21,3%, en un contexto marcado por el shock energético derivado de la guerra en Irán y por la reducción temporal de las ayudas aprobadas por el Gobierno para contener el impacto de la subida de los precios.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado este martes los datos adelantados hace dos semanas, consolidando así el repunte de la inflación registrado durante el mes de agosto.
En contraste con la evolución general de los precios, la inflación subyacente, que excluye los productos energéticos y los alimentos frescos por la mayor volatilidad de sus precios, se situó en el 2,9% interanual.
Esta tasa supone una reducción de una décima respecto al dato registrado en julio, por lo que el repunte de la inflación general se explica fundamentalmente por la evolución de los componentes energéticos.
El dato de agosto deja así una brecha de 1,4 puntos porcentuales entre la inflación general, situada en el 4,3%, y la subyacente, que permanece en el 2,9%.