El precio del oro ha caído este miércoles por debajo de los 4.000 dólares por onza por primera vez desde noviembre de 2025, en una jornada que confirma el giro del mercado tras meses de fuertes subidas. El metal precioso ha llegado a moverse en torno a los 3.970 dólares, lejos de los máximos históricos alcanzados a comienzos de año, cuando llegó a superar los 5.400 dólares por onza.
El movimiento se explica por una mezcla de factores: la tensión en Oriente Medio ha perdido presión en los mercados después de las últimas señales de desescalada entre Estados Unidos e Irán y las garantías sobre el tránsito en el estrecho de Ormuz. Al desaparecer parte de esa prima de guerra, muchos inversores han reducido posiciones en oro, que había funcionado como refugio durante los momentos de mayor incertidumbre.
También pesa el dólar. La moneda estadounidense se ha fortalecido y la Reserva Federal mantiene sobre la mesa un escenario de tipos elevados durante más tiempo si la inflación no cede. Ese contexto penaliza al oro, que no ofrece intereses, frente a otros activos conservadores que vuelven a dar rentabilidad. La plata ha seguido el mismo camino y también ha cedido terreno, señal de que el ajuste no afecta solo al oro, sino al conjunto de los metales preciosos.
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