Pablo Iglesias respondió de forma categórica a la invitación pública de Arturo Pérez-Reverte para participar en un debate sobre la Guerra Civil Española: no aceptó el cara a cara en el contexto de las jornadas especializadas sobre ese periodo histórico, alegando que el formato no es el adecuado para el intercambio de ideas que proponía el escritor.
La propuesta original de Pérez-Reverte, que había generado expectación tanto en medios como en redes sociales, planteaba un debate directo entre ambos para abordar interpretaciones históricas y políticas sobre la Guerra Civil, un tema que ha sido objeto de controversia y reinterpretación en los últimos años. La negativa de Iglesias fue expresada tras analizar el formato de las jornadas, por considerar que no se ajustaba a lo que él entiende por un debate riguroso y equilibrado para tratar temas complejos de nuestro pasado.
Respondió en directo el periodista Jesús Cintora, conductor del programa Malas Lenguas, quien recogió la idea proponiendo que, si el debate se realiza, sea en el espacio televisivo de RTVE, donde ambas partes podrían tener el tiempo y el formato necesarios para un diálogo más profundo y con las garantías de equidad. Cintora lanzó públicamente la invitación a Pérez-Reverte para que considere Malas Lenguas como el escenario idóneo del encuentro.
🗣️ Reverte dice que invitará a Pablo Iglesias a debatir, quien responde en directo.
— Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) February 2, 2026
📨 @JesusCintora invita a @perezreverte a que ese debate con @PabloIglesias se produzca en #MalasLenguas pic.twitter.com/ZqGmY0TheA
La propuesta de Cintora ha añadido un nuevo elemento mediático a la discusión, situando al programa como posible foro de un debate que muchos esperan ver entre dos voces con posiciones ideológicas y culturales muy distintas. La respuesta de Iglesias, aunque negativa al formato inicial, no ha cerrado completamente la puerta a un diálogo en otros espacios que reúna a ambos protagonistas.
El cruce llega en un momento en el que la memoria histórica continúa siendo un asunto delicado en España, con posiciones enfrentadas, muy polarizadas y cargadas política y socialmente. De momento, el debate no está cerrado y aún no ha habido pronunciamiento por parte de Pérez Reverte a la propuesta de Malas Lenguas.