Una vez más, la presidenta del tribunal de la Audiencia Nacional que juzga el 'escándalo Kitchen', Teresa Palacios, se ha convertido en la protagonista inesperada de una sesión clave para el desenlace del proceso.
El turno este miércoles era el del testigo clave: el inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía, Manuel Morocho, el agente que rastreó concienzudamente la trama y sufrió amenazas de los responsables de la llamada 'policía patriótica'.
Sin haber comenzado siquiera su exposición, la magistrada ya ha advertido a Morocho que no le autorizaba a manejar las notas que llevaba en un ordenador portátil. ¿El argumento?: "Le priva de espontaneidad en sus respuestas", le ha espetado Teresa Palacios.
De forma permanente, la jueza ha interrumpido al testigo. "Estoy observando desde que empezó el interrogatorio que usted se extiende más allá de lo que le pregunta el Ministerio Fiscal. Le ruego que se limite en la respuesta a lo que le pregunte", le ha corregido en una ocasión.
Poco después, Morocho ha tratado de explicar cómo el comisario, Andrés Gómez Gordo -para el que la Fiscalía pide 15 años de cárcel- también "criticó expresamente el contenido de estos informes" a otro de los agentes de la unidad de Morocho. Pero la magistrada ha vuelto a 'marcarle': "Señor Morocho, le ruego que cualquier comentario distinto de lo que le han preguntado no nos lo tenga que exteriorizar".
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