Adif ha decidido volver a limitar la velocidad máxima a 160 km/h en un tramo del corredor de alta velocidad Madrid‑Barcelona, después de que varios maquinistas alertaran de vibraciones y posibles irregularidades en la vía. La medida afecta a unos 78 km entre Madrid y Zaragoza y se mantendrá mientras se realizan inspecciones y controles de seguridad adicionales.
La limitación se aplica en un tramo de la vía entre los kilómetros 100 y 178, en el corredor Madrid‑Zaragoza, como medida de precaución mientras se realizan inspecciones y controles adicionales para garantizar que la vía esté en buen estado.
La limitación se toma después de que varios maquinistas hayan reportado la presencia de “baches”, vibraciones y oscilaciones anómalas en distintos tramos de la infraestructura, que llevaron a Adif a activar sus protocolos de seguridad habituales para preservar la integridad de los trenes y de las personas que viajan en ellos.
Ayer, Adif había aplicado una medida parecida en otro tramo del corredor Madrid‑Barcelona, limitando la velocidad a 160 km/h en unos 150 km entre Mejorada del Campo (Madrid) y Alhama de Aragón (Zaragoza), tras alertas de los maquinistas sobre posibles irregularidades en la vía. La empresa lo ha considerado como una medida preventiva para garantizar la seguridad en la línea en todo momento.
Revisión y evolución
Adif ha explicado que tras las revisiones de mantenimiento previstas para las noches se evaluará si las condiciones permiten levantar la limitación y devolver la velocidad habitual de 300 km/h en el tramo afectado. De no ser el caso, estas restricciones seguirán vigentes mientras se completan todas las comprobaciones técnicas.
La empresa ha señalado en varias ocasiones que este tipo de limitaciones temporales pertenecen a un procedimiento estándar de seguridad cuando se detectan anomalías en la infraestructura, pero no indican un fallo estructural al uso, aunque sí reflejan la vigilancia constante de la red para evitar posibles riesgos.
La decisión de imponer estas restricciones se da en un contexto de atención pública sobre la red ferroviaria tras recientes accidentes graves, como el descarrilamiento mortal en Adamuz (Córdoba) y otros incidentes en la red de cercanías, que han puesto de manifiesto la necesidad de reforzar la seguridad y la supervisión de las líneas más transitadas.