La Moncloa traslada tranquilidad ante la comparecencia de este lunes de José Luis Ábalos en el Supremo, al que consideran “amortizado”

Aunque no es objeto central de esta pieza de investigación, se espera que el exministro responda sobre la presunta financiación irregular del PSOE a la que apuntó Víctor de Aldama ante el mismo tribunal, sin aportar pruebas.

03 de mayo de 2026 a las 18:07h
El exministro Jose Luis Ábalos. Pool / Europa Press
El exministro Jose Luis Ábalos. Pool / Europa Press

Tres semanas de juicio y varias jornadas de alto voltaje después, llega ahora el turno del plato fuerte del caso Mascarillas, al menos desde la óptica político-judicial: la comparecencia del exministro de Transportes y exsecretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos. Una cita que vuelve a evidenciar la conexión entre dos ámbitos que deberían caminar separados —política y justicia— pero que en España funcionan con frecuencia como vasos comunicantes.

Pedro Sánchez trató desde el inicio de contener cualquier sombra de corrupción presentando a su Ejecutivo como “implacable” frente al caso. Sin embargo, como también le ocurre al Partido Popular con escándalos pretéritos, hay nombres propios que permanecen adheridos a unas siglas durante años. La política ofrece cortafuegos, pero no siempre logra apagar el incendio reputacional.

No se espera, además, ninguna referencia pública del presidente del Gobierno a la comparecencia de José Luis Ábalos. Tanto La Moncloa como Ferraz prevén centrar sus esfuerzos en las próximas horas en trasladar la iniciativa política ya anunciada y  presentar actos en distintos puntos de España vinculados a la agenda de igualdad ciudadana. En concreto, el entorno socialista sostiene que la prioridad nacional marcada por PP y Vox resulta “injusta e ilegal” y responde a una estrategia basada “en el odio y la discriminación” de la que prefieren hablar.

Turno para quien concentró poder en el PSOE

Ábalos ha negado en varias ocasiones que existiera financiación ilegal en el PSOE, “al menos” durante la etapa en la que ocupó la Secretaría de Organización. Una versión frontalmente opuesta a la sostenida hace apenas unos días por Víctor de Aldama, quien se presentó como supuesto “nexo” entre constructoras adjudicatarias de contratos públicos y el Ministerio de Transportes para canalizar pagos presuntamente dirigidos al PSOE.

Ese extremo se investiga en la Audiencia Nacional, aunque hasta la fecha el empresario no ha aportado pruebas documentales que sostengan su relato.

Aldama habló de entregas de 50.000, 60.000 e incluso 250.000 euros transportados en una mochila tanto al Ministerio como al domicilio de Ábalos, en el madrileño barrio de El Viso. Una versión que posteriormente negó Koldo García en sede judicial.

“¿Ha tenido conocimiento de que Aldama haya entregado dinero al PSOE?”, preguntó la letrada Leticia de la Hoz. La respuesta del exasesor fue tajante: “El PSOE no coge dinero de nadie”.

La incógnita política y procesal es si Ábalos mantendrá este lunes esa misma línea de defensa. Fuentes jurídicas prevén una comparecencia extensa, como ya ocurrió con Aldama y con García. Su estrategia pasará por insistir en que “no ha aparecido el supuesto dinero de las mordidas” y en que ni él ni su entorno eran responsables directos de las adjudicaciones de mascarillas durante la pandemia.

El objetivo de fondo no es solo penal: también consiste en blindar, en la medida de lo posible, al partido del que fue uno de sus dirigentes más influyentes.

La comparecencia marcará la agenda del PP

En Génova consideran que un perfil como el de Víctor de Aldama les proporciona munición política de alto calibre. Alberto Núñez Feijóo volvió a insistir esta semana en el Congreso en que el caso Mascarillas supone “el juicio a su Gobierno”, en referencia al Ejecutivo de Sánchez. Y este mismo domingo, durante un acto público, ha reincidido en esa línea al asegurar que España está “sufriendo un bochorno político, institucional y moral”.

El Partido Popular afronta, sin embargo, su propio frente judicial. En paralelo se celebra en la Audiencia Nacional el juicio por la operación Kitchen, donde la Fiscalía Anticorrupción sostiene que se articuló una trama parapolicial para espiar al extesorero Luis Bárcenas y recuperar documentación sensible cuando el partido estaba cercado por el caso Gürtel y la contabilidad paralela.

Ese contexto explica la estrategia popular: responder al desgaste con desgaste. En otras palabras, contraponer la antigua Caja B del PP con las sospechas que sobrevuelan ahora Ferraz.

Tras la reunión de este lunes del Comité de Dirección, se espera que la dirección popular utilice la comparecencia de Ábalos para reforzar ese marco narrativo.

Sentencia judicial pendiente, batalla política asegurada

Con la declaración de José Luis Ábalos, la vista oral quedará prácticamente vista para sentencia. Pero si el recorrido judicial entra en su fase final, el político seguirá plenamente abierto.

PP y PSOE continuarán utilizando sus respectivos casos de corrupción como arma arrojadiza en una campaña permanente donde cada sumario se convierte en argumentario y cada comparecencia, en una oportunidad de desgaste.

Sobre el autor
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Iker Ibáñez

Cronista parlamentario

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