Sumar ignora la candidatura de Podemos y continúa rediseñando su proyecto de izquierda alternativa

La dirección madrileña de la formación promete “novedades” inminentes, mientras otras corrientes internas exigen ya resolver el liderazgo

14 de septiembre de 2026 a las 08:41h
La portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero.  Jesús Hellín / Europa Press
La portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero. Jesús Hellín / Europa Press

Algo se mueve en el espacio a la izquierda del PSOE, donde desde hace más de un año se acusa una falta de liderazgo.

Era junio de 2024 cuando la vicepresidenta segunda del Gobierno y entonces líder de Sumar, Yolanda Díaz, anunciaba que dejaba su cargo como coordinadora general de su formación tras los malos resultados de las elecciones europeas. “Es sin duda mi responsabilidad”, dijo entonces Díaz, dejando la puerta abierta de par en par a un nuevo liderazgo que, más de un año después, nadie imaginó que seguiría sin resolverse.

Mientras fuentes del ámbito madrileño de Movimiento Sumar —y otras confluencias próximas— insisten en que “avanzan” y que pronto habrá novedades que “sorprenderán”, Podemos se ha adelantado anunciando a Irene Montero como candidata. Un anuncio que dificulta una integración en una candidatura única como la de 2023. 

En Sumar explican que siguen trabajando en su propia propuesta, lo que se traduce, de entrada, en un rechazo a Montero como rostro de unidad.

Sumar agota el tiempo

Antes del inicio del verano, el líder de Izquierda Unida, integrada en Sumar, Antonio Maillo, advertía que “el inicio del curso político tiene que tener resuelto los grandes retos de nuestro proyecto, por cuestión de calendario electoral”. Fuentes de esta misma formación urgen ahora a resolver un liderazgo “que llega tarde”.

Fuentes parlamentarias de Sumar consultadas tras el anuncio de Podemos comparten esa misma sensación: “la gente necesita un liderazgo claro que no estamos sabiendo construir”.

Si bien la legislatura podría alargarse hasta el próximo verano, nadie se fía —ni siquiera sus socios— de que Sánchez no vaya a pulsar el botón de adelanto electoral. Algo que podría darse a comienzos de 2027 si finalmente, como parece, el Gobierno no logra sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

Un precedente con resultados negativos

Movimiento Sumar permitió en 2023 conformar, junto a otras formaciones políticas, una mayoría que aupó a Sánchez a la presidencia del Gobierno.

Tras múltiples desavenencias públicas, y casi sobre la campana, Podemos se integró a contrarreloj en la coalición electoral para concurrir juntos a dichas elecciones. Sin embargo, la alianza se fracturó por completo en diciembre de 2023, cuando los cinco diputados de Podemos decidieron abandonar oficialmente el grupo parlamentario para integrarse en el Grupo Mixto.

Desde el inicio de la legislatura, Podemos acusó a la dirección de Sumar (liderada entonces por Yolanda Díaz) de intentar “invisibilizarlos”, lo que derivó en la ruptura que dejó al descubierto una nueva crisis en el espacio de la izquierda alternativa.

Al pasarse al Grupo Mixto, Podemos recuperó su plena autonomía política, económica y de voto. La misma que ahora ha empleado para anunciar a Irene Montero como candidata.

Desde la formación morada proponen la realización de primarias abiertas, un escenario al que Sumar no ha cerrado la puerta. Sin embargo, el hecho de que ambas formaciones estén trabajando por separado da buena cuenta de la distancia que existe entre ambas corrientes. Una situación en la que ninguna de las dos tiene hoy posibilidades de reeditar los resultados obtenidos en 2023.

El peor momento para dividirse

Todo esto ocurre en un contexto adverso: según la última encuesta de 40dB de septiembre de 2026, el bloque de la derecha (PP y Vox) supera por primera vez el 50% de estimación de voto conjunto, mientras Sumar caería hasta un 5,7%, lejos del 12,3% obtenido en 2023.

El dato pone en perspectiva la disputa por el liderazgo: la pugna entre Sumar y Podemos no es solo una crisis de cartel electoral, sino que llega en el momento en que el espacio conjunto de la izquierda alternativa se reduce a menos de la mitad de su suelo electoral de 2023. Cuanto más se alargue la indefinición, más previsible resulta que el bloque de derechas capitalice el desgaste, y más difícil será para cualquiera de las dos formaciones —por separado— alcanzar representación relevante en unas eventuales elecciones anticipadas.

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Sobre el autor
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Iker Ibáñez

Cronista parlamentario

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