Los dos decretos de vivienda que fueron tumbados por el Congreso de los Diputados con los votos en contra de PP, Vox y Junts, serán ahora devueltos al Consejo de Ministros que se va a celebrar este lunes a las 11:30 horas de la mañana con el fin de volver a aprobarlos. La clave de este movimiento se encuentra ahora en la Diputación Permanente, órgano en el que la izquierda tiene mayoría.
La convocatoria de elecciones del 29 de noviembre no impedirá al Gobierno intentar recuperar los decretos de vivienda que el Congreso tumbó la semana pasada. La clave estará ahora en la Diputación Permanente, el órgano que mantiene las funciones del Congreso durante el periodo en el que las Cortes están disueltas y que tiene capacidad para pronunciarse sobre la convalidación o derogación de los reales decretos-ley.
El Ejecutivo prevé aprobar nuevamente los decretos de vivienda en el Consejo de Ministros y someterlos después a la Diputación Permanente. De esta forma, las medidas volverían a entrar en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE). El Gobierno mantiene así abierta una vía para recuperar, al menos, parte de las medidas que fueron rechazadas por el Pleno.
La diferencia está en quién votará
El escenario cambia porque Pedro Sánchez ha disuelto las Cortes y ha convocado elecciones generales para el próximo 29 de noviembre. Con el Congreso disuelto, el Pleno deja de funcionar con normalidad hasta la constitución de las nuevas Cámaras.
Es en este periodo cuando adquiere protagonismo la Diputación Permanente. La Constitución establece que este órgano, integrado proporcionalmente por representantes de los distintos grupos parlamentarios, asume las facultades del Congreso previstas en el artículo 86 en caso de disolución o expiración del mandato. El Reglamento del Congreso concreta que, en ese escenario, corresponde a la Diputación Permanente ejercer las competencias relativas a los decretos-ley.
Por tanto, si el Consejo de Ministros aprueba de nuevo las medidas de vivienda después de la disolución de las Cortes, la votación no se produciría en el Pleno del Congreso, sino en la Diputación Permanente.
Un órgano de 69 diputados
La Diputación Permanente del Congreso está formada por 69 diputados y mantiene una composición proporcional a la representación de los grupos parlamentarios. Su función es garantizar la continuidad de determinadas competencias de la Cámara mientras esta permanece disuelta o fuera de periodo de sesiones.
Este cambio de escenario es especialmente relevante para el Gobierno porque modifica el equilibrio parlamentario de la votación. Según el reparto actual, el Ejecutivo puede intentar reunir en la Diputación Permanente los apoyos suficientes para sacar adelante al menos algunas de las medidas de vivienda. De hecho, el Gobierno estudia recuperar especialmente el denominado decreto del PSOE, mientras el segundo texto, el de Sumar, tendría mayores dificultades para reunir los apoyos necesarios.
La mayoría necesaria será, en cualquier caso, la que corresponda a la votación de convalidación del decreto-ley. El objetivo del Ejecutivo es aprovechar esta nueva composición para evitar que el rechazo de Junts vuelva a resultar determinante.
¿Qué puede hacer la Diputación Permanente?
Una vez recibidos los nuevos decretos-ley, la Diputación Permanente podrá debatirlos y votar su convalidación o derogación, ejerciendo durante la disolución las facultades que corresponderían al Congreso. Esta posibilidad está expresamente contemplada tanto en la Constitución como en el Reglamento de la Cámara.
Si el órgano los convalida, las medidas continuarán vigentes. Además, existe la posibilidad de que un decreto-ley convalidado sea tramitado posteriormente como proyecto de ley por el procedimiento de urgencia, una opción que la propia Diputación Permanente puede acordar en determinadas circunstancias. El Congreso recuerda que ya se ha utilizado esta vía durante anteriores periodos de disolución de las Cortes.
Así, la convocatoria electoral no supone necesariamente el final de los decretos de vivienda. Sánchez cambia el terreno de juego parlamentario: tras el rechazo en el Pleno, el Gobierno pretende aprobar de nuevo las medidas y llevarlas a una Diputación Permanente donde la aritmética es diferente.