En la estrategia del "palo y zanahoria" que María Guardiola parece haberse autoimpuesto en sus negociaciones con Vox para su investidura, este lunes, la presidenta en funciones de Extremadura ha vuelto a mostrar la cara más amable hacia la formación de ultraderecha.
Tanto, que una de las "carpetas" por las que más había chocado Guardiola con los de Santiago Abascal, el femimismo, ha deparado una sorpresa: "El feminismo que defiendo es el mismo que defiende Vox", ha dicho la candidata del PP. "Nos unen más cosas que las que nos separan", ha añadido.
Guardiola ha subrayado que su objetivo es "sacar adelante un buen pacto de gobierno" en el que PP y Vox "se sientan cómodos" y se ha mostrado "completamente convencida" de que la negociación entre ambos partidos "tiene que salir bien". "Voy a poner todo de mi parte. Ya lo estoy haciendo", ha enfatizado.
Toque de atención de Génova
Sin embargo, la estrategia de Guardiola no parece estar gustando mucho a la dirección nacional de su partido. La vicesecretaria de Política Social, Carmen Fúnez, que ha comparecido este lunes, ha reclamado "responsabilidad" y "discrección" en las negociaciones y ha defendido que "hay que hacer menos ruido en los medios".
"Hay que hacer menos ruido en los medios de comunicación y trabajar más en el ámbito de las mesas de negociación con discreción y teniendo muy claro que lo importante es darle cuanto antes un gobierno ha Extremadura", ha zanjado Fúnez.
Voz aprieta y exige más
Mientras, Vox sigue apretando aún más al PP. Su portavoz nacional, José Antonio Fúster, ha reclamado a Guardiola "hechos, no palabras" y ha confirmado que su partido y los populares "todavía están lejos" de alcanzar un acuerdo.
Según Fúster, la candidata popular "no ha presentado ninguna propuesta". "La músiva está bien, pero ¿dónde está la letra? La tiene que poner ella, y se pone sentándose y ofreciendo en sintonía con esa música", ha advertido el portavoz del partido ultra.