"No puede ser que el PP, con el 43% de apoyos, tenga que travestirse de Vox". Esta frase, pronunciada como un órdago a la ultraderecha por la presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola, revela hasta que punto las dos almas del PP abren brecha en estas últimas horas sobre la posición a adoptar frente al partido de Santiago Abascal.
Y si este lunes Alberto Núñez Feijóo llegó a "mimetizarse" con el lenguaje bronco de Vox y sus satélites -llamando ante sus barones en Génova "galgo de Paiporta" a Pedro Sánchez-, Guardiola ha venido a lanzar un aldabonazo a la cúpula de su partido no solo manteniendo el pulso que le ha lanzado la formación ultra, sino que confrontando directamente con ella.
La presidenta extremeña ha decidido desoir las amenazas de Vox y se presentará a la investidura aún sin los apoyos suficientes. Pero obligará al partido de Abascal a retratarse y concretar su apuesta política y programática para Extremadura y a escenificar lo que le separa del PP, aquellos valores democráticos y constitucionales a los que Guardiola no está dispuesta a renunciar.
"Refuerzo" para la vía Juanma Moreno
Guardiola, que refuerza con su decisión a la vía moderada del presidente andaluz, Juanma Moreno, marca además la línea a seguir a su compañero Jorge Azcón, al que Vox no ha tardado ni un minuto a empezar a enseñar el camino radical, como si tras el 8F el PP más allá que el ganador de las elecciones fuese el rehén de Vox.
La presidenta en funciones no ha querido dar señal alguna de debilidad y ha confirmado este martes al presidente de las Cortes regionales que está dispuesta a presentar un programa de gobierno en su investidura. "Somos la primera fuerza política, con mucha distancia, y sumamos más que toda la izquierda. Me corresponde formar gobierno, ese es mi deber", ha enfatizado.
Vox lleva semanas jugando al gato y al ratón con Guardiola, a la que Santiago Abascal trata desde hace meses con un desprecio llamativo. Y exige una apuesta de máximos: la vicepresidencia y tres consejerías, una enmienda a la totalidad a las políticas de igualdad y LGTBI y la supresión total de subvenciones a los sindicatos y los empresarios. Un programa cien por cien ultra, un trágala, que la líder del PP extremeño se ha negado a asumir.
Y no son pocos los dirigentes populares que aplauden la firmeza de Guardiola. Los mismos que recuerdan el daño que a las expectativas de Feijóo provocó el pacto prematuro y unilateral que Carlos Mazón suscribió con Vox para garantizarse la presidencia de la Generalitat Valenciana.