La eurodiputada y secretaria política de Podemos, Irene Montero, se ha mostrado convencida de que las futuras alianzas en el espacio de la izquierda terminarán configurándose “por su propio peso” y ha defendido que existe una demanda clara de políticas progresistas para frenar el avance de la derecha. A su juicio, esa necesidad es especialmente visible en comunidades como Castilla y León, donde —ha denunciado— la sanidad pública se ha visto “destrozada”.
Montero ha hecho estas declaraciones este sábado en Valladolid, durante su participación en una concentración en defensa de la sanidad pública. Allí ha sido preguntada por el proceso de reconfiguración del espacio político a la izquierda del PSOE, tras los movimientos impulsados por Sumar, Izquierda Unida, Comuns y Más Madrid para reivindicar su papel en ese ámbito.
La dirigente de Podemos ha restado importancia a los debates orgánicos y ha insistido en que lo fundamental es que “hay mucha gente que quiere izquierda”: una izquierda que defienda la sanidad y la educación públicas, que impulse políticas feministas y que actúe para abaratar el precio de los alimentos. “Para eso pueden contar con Podemos”, ha afirmado.
Según Montero, su formación centrará sus esfuerzos en mantener la presencia tanto en la calle como en las instituciones para garantizar políticas que hagan “la vida digna” a la mayoría social. En ese contexto, ha lamentado el deterioro de los servicios públicos y el aumento del coste de la vida en territorios como Castilla y León.
Sobre la posibilidad de integrarse en una nueva plataforma unitaria, la eurodiputada ha evitado concretar y ha reiterado que las fórmulas que adopte la izquierda “terminarán cayendo por su propio peso”. Lo relevante, ha concluido, es que existe una ciudadanía que reclama una alternativa progresista sólida frente a la derecha.