El PP pierde el manual de instrucciones de la política exterior

El periodista Federico Quevedo
07 de marzo de 2026 a las 20:34h
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. David de Haro / Europa Press
Federico Quevedo, sentencia la política exterior del PP: “Pierde el manual de instrucciones”

Hay partidos que tienen una posición clara sobre los asuntos internacionales. Y luego está el Partido Popular, que con la guerra de Irán parece estar practicando una nueva disciplina olímpica: el triple salto mortal ideológico sin red.

Porque lo del PP estos días es fascinante. Les explico.

Donald Trump decide bombardear Irán. Una decisión, digamos, jurídicamente discutible, diplomáticamente arriesgada y estratégicamente explosiva. Y el Partido Popular entra en una especie de crisis existencial geopolítica.

Claro, el problema es delicado. Trump es Trump, ya lo sabemos: una figura incómoda. Pero tampoco conviene enfadar demasiado a cierto sector del electorado conservador que todavía le mira con cierta simpatía. Al mismo tiempo, apoyar alegremente un bombardeo sin cobertura internacional tampoco queda muy europeo, ni muy moderado, ni siquiera muy siglo XXI.

Así que el PP ha encontrado la solución perfecta: decir una cosa y, al día siguiente, la contraria. Un día apelan a la defensa de los aliados. Al siguiente recuerdan que España siempre ha estado comprometida con la paz. ¿Y al tercero? Bueno, ya veremos qué dice el argumentario del día.

Si la posición internacional del PP ya era confusa, el episodio de la “calefacción diplomática” ha sido directamente antológico. Según varios dirigentes populares, la ministra Margarita Robles le dijo al embajador de Estados Unidos, en su reunión del miércoles, una frase contundente: “Yo estoy con Trump”. Una frase perfecta para indignarse. Una frase lista para circular por las tertulias, por las redes sociales y por los grupos de WhatsApp a la velocidad de la luz.

Pequeño inconveniente: la frase no existía. Porque estaban hablando de la calefacción. Y lo que dijo Margarita Robles fue: “Yo estoy cómoda”.

Pero claro, una vez que el bulo está en marcha, ¿para qué detenerse en detalles tan irrelevantes como la realidad? Así que algunos dirigentes del PP siguieron repitiendo la frase falsa con una convicción admirable. Como en aquel principio no escrito del oficio: que la verdad nunca estropee un buen titular. Esa fe ciega que solo se alcanza cuando uno decide no dejar que los hechos arruinen una buena indignación.

Mientras tanto, Pedro Sánchez —que en política internacional puede tener muchos defectos, pero desde luego no es lento construyendo relatos— ha encontrado su posición en cinco segundos: “No a la guerra”.

Un clásico. Un eslogan vintage de la política española que siempre funciona. Y mientras Sánchez levanta la pancarta, Alberto Núñez Feijóo sigue buscando el manual de instrucciones de la política exterior. Porque entre Trump, Irán, los aliados, los bulos y ahora también la calefacción diplomática, la sensación es que el Partido Popular no sabe muy bien dónde colocarse.

Y claro, cuando uno no sabe dónde ponerse, termina quedándose en tierra de nadie. Eso sí, muy cómodo, por supuesto. Exactamente igual de cómodo que la ministra Robles.

En fin, que el Partido Popular sigue trabajando intensamente en encontrar y fijar su posición. Pero no se preocupen: en cuanto la encuentren, nosotros se la contaremos.

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