El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. Alberto Ortega / Europa Press
Hugo Pereira, Director de ElConstitucional.es

Ya está bien con la matraca semanal de las elecciones. El Partido Popular, Vox y Junts tienen todo el derecho del mundo a hacer oposición. Faltaría más. Pueden hacerla dura, muy dura incluso, si creen que esa es la estrategia que les funciona ante sus votantes. Pero una cosa es hacer oposición y otra muy distinta es convertir cada semana el Congreso en el mismo show: exigir a Pedro Sánchez que convoque unas elecciones que ya ha dicho, por activa y por pasiva, que no piensa adelantar.

En España hay dos caminos claros para cambiar de Gobierno. El primero es que el presidente del Gobierno disuelva las Cortes Generales y convoque elecciones. Esa es una prerrogativa suya. Hoy, por tanto, corresponde a Pedro Sánchez. Puede hacerlo si quiere, y si no quiere, no. Y la segunda vía es la moción de censura, que corresponde al Congreso de los Diputados. Ahí sí pueden entrar el PP, Vox, Junts o quien quiera intentarlo: que consigan los apoyos suficientes, que articulen una mayoría y que ganen la votación.

Así llegó Sánchez a La Moncloa en 2018, con una moción de censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy, cercado por la corrupción y con el Partido Popular señalado judicialmente como persona jurídica. Ese es el instrumento que ofrece el sistema parlamentario. No una exigencia semanal sin recorrido político para que el presidente haga justo lo que ya ha dicho que no va a hacer.

Porque, además, a nivel estratégico, esta insistencia empieza a perder cualquier efecto. Si todas las semanas se pide lo mismo, si todos los días se anuncia el mismo ultimátum, si cada pleno vuelve a girar sobre la misma consigna, el golpe político se desgasta. La oposición puede fiscalizar al Gobierno, puede apretar, puede denunciar, puede exigir responsabilidades. Pero no puede hacer como si la convocatoria electoral dependiera de una votación simbólica o de una frase más o menos contundente en la tribuna.

Así que menos marear la perdiz. Si Feijóo, Abascal y Puigdemont quieren elecciones o un cambio de Gobierno, tienen una vía perfectamente clara: presentar una moción de censura, conseguir los votos y ganarla. Si no los tienen, si no son capaces de construir esa mayoría, ya está bien de hacernos perder el tiempo con la misma cantinela. Las elecciones las convoca Sánchez. Y si la oposición quiere echarle antes, que haga política de verdad y gane una moción.

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