Otra vez, un delincuente a La Moncloa. Esta vez le tocaba a Junqueras. Sánchez es evidente lo cómodo que está recibiendo delincuentes todo el día pero también es verdad que debe el puesto, el ser presidente del Gobierno, a delincuentes. Ahí está, tiene al terrorista Otegi, tiene al fugado Puigdemont y también a este último delincuente que es Junqueras. Y esta vez lo ha recibido para seguir incidiendo en la desigualdad entre el conjunto de los españoles, a él le da igual. Él prefiere que se hunda España mientras él siga en La Móncola y lo que es lamentable es la posición del resto del PSOE que no dicen nada.
No solo no dicen nada, sino que tenemos que ver hoy a la lamentable vicepresidenta y candidata en Andalucía, María Jesús Montero, que yo no sé cómo en Andalucía le va a votar alguien diciendo lo que dice y defendiendo que los andaluces, con su esfuerzo, acaben financiando al conjunto de los catalanes porque se lo merecen más que ellos. Yo creo que es una auténtica aberración para los andaluces y para el conjunto de España. Y también vemos, pues, una vez más, al personaje este que es Page. Que que, al final, habla, habla, habla, habla... pero qué se consigue a cambio, pues nada. Habla mucho pero al final no hace nada.
Si Page de verdad está tan indignado y cree que las líneas rojas no hay que traspasarlas puede poner pie en pared y, desde luego, meterle en un problema muy serio a Pedro Sánchez. Pero no quiere. No quiere porque al final él lo que está haciendo es intentar ganar votos, para seguir en el puesto. Como Sánchez en La Moncloa, él también en la presidencia de Castilla-La Mancha, aguantando. De vez en cuando sale un poco para que parezca que le parece indignante que los ciudadanos de su comunidad estén peor tratados que los catalanes pero en el fondo apoya claramente a Pedro Sánchez. Por lo tanto, no queda otra que esperar a que se convoquen elecciones para, por fin, pasar esta página negada de la historia de España que está siendo el sanchismo.