El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha elevado el tono en un discurso en el que combina advertencias sobre el clima social y críticas directas a distintos frentes. Sobre el debate migratorio, ha acusado a Vox de utilizar una “retórica populista” basada en el enfrentamiento, alertando de que “hoy se señala al inmigrante, pero mañana puede señalarse a cualquier otro”. Frente a ello, ha defendido que la política no puede construirse “a costa de ser peores personas”, reivindicando una España basada en la convivencia y no en la confrontación.
En ese sentido, Page ha sido especialmente duro con las propuestas del independentismo sobre inmigración, equiparándolas en parte al discurso de Vox. Ha rechazado de plano que las comunidades autónomas puedan asumir competencias en extranjería, subrayando que se trata de una materia exclusiva del Estado. A su juicio, introducir requisitos como el idioma para condicionar derechos puede derivar en una “segregación por identidad”, ya sea cultural o lingüística, algo que considera incompatible tanto con la Constitución como con la cohesión del país. No obstante, ha matizado que las lenguas cooficiales son una “riqueza” que debe servir para unir, no para dividir.
El dirigente socialista también ha reabierto el debate interno al recordar el Comité Federal del PSOE de 2016, un episodio que ha calificado como el más duro de su trayectoria política. Lejos de atribuirlo al desorden, ha sostenido que hubo una intencionalidad clara detrás de lo ocurrido, llegando a hablar de un intento de “pucherazo” y de “hurtar la democracia interna”. Según Page, los vídeos conocidos recientemente refuerzan la idea de que hubo maniobras para impedir votaciones en condiciones normales, una experiencia que, asegura, le hizo anticipar las consecuencias políticas que vendrían después.
En paralelo, se ha pronunciado sobre el caso Kitchen, poniendo el foco en las contradicciones entre las declaraciones de María Dolores de Cospedal y su entorno más cercano. Sin hacer afirmaciones tajantes, ha señalado que “todo el mundo sabe lo que pasó” y que el testimonio del jefe de gabinete de Cospedal resulta especialmente revelador. Para Page, cualquier intento de obstaculizar investigaciones judiciales o tapar casos de corrupción supone una “indecencia tremenda” que mina la confianza en las instituciones.
Finalmente, el presidente castellanomanchego ha querido situar el foco en los avances sociales, especialmente en la lucha contra la violencia machista. Ha reconocido que existe hoy una mayor conciencia y rechazo social, pero ha advertido de que todavía persisten actitudes que trivializan el problema, en algunos casos desde posiciones extremas. En este sentido, ha defendido la importancia de la educación en valores como la igualdad, el respeto y la tolerancia, subrayando que ese es el terreno clave para consolidar una sociedad más justa en el futuro.
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