Ayuso en jaque: arquitectos cuestionan la adjudicación de la Comunidad de Madrid a la prima de María Pombo para reformar su sede

Los profesionales consultados por 'elDiario.es' ponen el foco en la protección BIC del inmueble y en la falta de argumentos que acrediten que Alejandra Pombo sea la única profesional capaz de asumir el proyecto

18 de agosto de 2026 a las 14:13h
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Fernando Sánchez / Europa Press
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Fernando Sánchez / Europa Press

El encargo del diseño de la reforma interior de la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, ha despertado las dudas de varios profesionales de la arquitectura. Arquitectos consultados por 'elDiario.es' consideran anómalo que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso haya recurrido a un procedimiento sin publicidad ni libre concurrencia para adjudicar por 59.377,73 euros el proyecto al estudio de la interiorista Alejandra Pombo, prima de la influencer María Pombo.

La Comunidad de Madrid justifica la contratación directa al presentar la intervención como una “actuación artística única”. Una memoria de apenas cinco páginas incorporada al expediente eleva el proyecto por encima de un "mero proyecto de interiorismo" y sostiene que busca dotar a la sede presidencial de "modernidad, elegancia y distinción". El documento concluye que el trabajo "solo puede encomendarse a Alejandra Pombo", aunque no identifica una técnica exclusiva, una patente o una característica artística que permita acreditar que únicamente su estudio puede desarrollar la actuación.

Es precisamente esta cuestión la que genera mayores reparos entre los profesionales consultados por el medio mencionado. Mariano González, arquitecto colegiado en Asturias, asegura que nunca había visto un procedimiento semejante: “No vi nunca nada igual, ningún expediente de concesión directa o mediante concurso con estas características y con un intrusismo tan inusual”.

Dudas sobre quién debe dirigir la intervención

La condición de la Real Casa de Correos como Bien de Interés Cultural (BIC) añade otra dificultad al procedimiento. La actuación no se limita a cuestiones decorativas, sino que contempla el diseño de espacios, materiales, acabados, mobiliario, iluminación, suelos, techos y carpintería, además de actuaciones relacionadas con climatización, instalaciones eléctricas, estructuras, toldos y restauración de elementos ornamentales.

Para Elena Sarabia, arquitecta y urbanista, las características del encargo hacen especialmente cuestionable que la adjudicación recaiga inicialmente en una decoradora de interiores. “El contrato y los pliegos incluyen elementos que no puede diseñar una decoradora de interiores en un inmueble con un alto nivel de protección”, sostiene en declaraciones recogidas por 'elDiario.es'.

Sarabia señala que cualquier actuación que pueda afectar a elementos estructurales requiere la participación de un arquitecto. “Una intervención en la fachada también implica afección a la estructura, y en cuanto se toca esta debe intervenir un arquitecto”, explica. Por ello, considera que el procedimiento parte de una situación problemática: “No puedes adjudicarlo a expensas de que incorpore luego un arquitecto cualificado en su equipo”.

A su juicio, ese profesional debería formar parte del proyecto desde el principio y asumir la dirección técnica tanto del diseño como de la ejecución de las actuaciones previstas en el edificio protegido.

En la misma línea se pronuncia Lucía Bentué, arquitecta y miembro del grupo de representantes Nexo en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM). “En un BIC con la categoría de monumento como este, cualquier reforma del interior requiere un informe positivo de Patrimonio, hasta para mover un enchufe”, afirma al medio.

Bentué considera que precisamente por el carácter protegido de la Real Casa de Correos el procedimiento debería haber sido especialmente riguroso. “Por eso deberían ser ejemplares y adjudicar a una persona con la titulación pertinente, que sea capaz de explicar la obra exacta y qué es lo que necesita”, sostiene.

La arquitecta considera, además, que existen profesionales con la preparación necesaria para asumir una intervención de estas características. “Hay muchos profesionales de la arquitectura con mucha capacidad para hacer este trabajo, con el conocimiento técnico necesario, y que luego podrían incorporar en su equipo a interioristas o decoradores”, señala.

Su propuesta pasa por diferenciar las funciones dentro del proyecto: “Lo lógico sería hacer un contrato de dirección artística a un interiorista para que el contrato principal lo tenga un arquitecto con experiencia en rehabilitación y espacios representativos”.

La Comunidad defiende la contratación directa

El Ejecutivo madrileño ha recurrido a la excepción prevista en la Ley de Contratos del Sector Público para los casos de creación de una obra de arte o actuación artística única que únicamente pueda ser realizada por un profesional determinado. La normativa establece la libre competencia para este tipo de contratos cuando superan los 15.000 euros, salvo determinadas excepciones.

La Comunidad ha utilizado precisamente esa vía para justificar la adjudicación directa a Pombo Estudio por casi 60.000 euros. En la memoria, el Gobierno regional destaca el carácter histórico y monumental de la Real Casa de Correos y la necesidad de combinar sus elementos patrimoniales con un resultado "vanguardista, moderno y pragmático".

Sin embargo, la documentación no detalla qué cualidades concretas convierten a Pombo en la única profesional capaz de alcanzar ese resultado. Tampoco permite conocer qué otros profesionales fueron consultados, qué criterios se emplearon para valorar las propuestas ni qué puntuación obtuvo cada una.

El arquitecto Jesús San Vicente, del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, también cuestiona la solidez de la justificación y reclama conocer qué características concretas del inmueble requieren recurrir a este estudio y qué elementos impedirían que otros profesionales pudieran desarrollar una intervención similar.

El contrato adjudicado a Alejandra Pombo comprende el diseño y la redacción del proyecto, la asistencia técnica para obtener las licencias y la posterior dirección facultativa. La ejecución de las obras se contratará posteriormente, con un presupuesto estimado por la Comunidad de Madrid de alrededor de 1,65 millones de euros.

La intervención se desarrollará en los patios interiores de la planta baja y en el ala norte de la segunda planta, donde se encuentra parte del espacio de trabajo de Isabel Díaz Ayuso. Al tratarse de un edificio protegido, el proyecto deberá incorporar un arquitecto habilitado y obtener las correspondientes autorizaciones de Patrimonio.

El estudio de Pombo cuenta con experiencia previa en inmuebles protegidos de Madrid. Entre sus trabajos figuran los espacios gastronómicos Cornamusa, Azotea Cibeles y Café Cibeles, ubicados en el Palacio de Cibeles, además de proyectos en el Edificio Capitol y el Hipódromo de la Zarzuela. Pese a esta trayectoria, la cuestión que plantean los arquitectos consultados por elDiario.es no se centra tanto en su experiencia como en la justificación utilizada para convertir su contratación en una adjudicación directa y en el papel que debe desempeñar un arquitecto en una intervención de estas características.

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