El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, ve reforzada su posición política tras una nueva ruptura interna en Vox. La diputada regional Virginia Martínez ha abandonado el partido y se ha incorporado al Grupo Mixto, un movimiento que altera de forma decisiva la aritmética parlamentaria y abre nuevas opciones de gobernabilidad para el Ejecutivo autonómico.
Martínez se suma así a José Ángel Antelo, también fuera del grupo parlamentario de Vox, consolidando un bloque de diputados no adscritos que puede resultar clave. El Partido Popular cuenta actualmente con 21 escaños, a solo dos de la mayoría absoluta fijada en 23, por lo que el apoyo puntual de estos dos diputados permitiría a López Miras sacar adelante sus principales iniciativas.
La salida de Martínez llega acompañada de duras críticas a la dirección nacional de Vox. En su escrito, la diputada denuncia una “profunda decepción” con el rumbo del partido y señala la existencia de “desorganización”, “falta de criterio” y “conflictos internos absolutamente innecesarios”, evidenciando la crisis interna que atraviesa la formación.
Además, carga contra la cúpula del partido por “acumular cargos para recibir sobresueldos” y por “expulsar referentes de talento”, en una crítica directa a la estrategia impulsada desde Madrid. Estas declaraciones reflejan una fractura interna que debilita la posición de Vox en la Región de Murcia.
Este nuevo escenario supone un alivio para el Gobierno autonómico, que durante la legislatura ha tenido que negociar con Vox bajo condiciones marcadas en gran medida por la dirección nacional. La dependencia de decisiones tomadas por el aparato del partido, liderado por Santiago Abascal, había complicado la aprobación de medidas clave.
Con la nueva configuración parlamentaria, el Ejecutivo de López Miras gana margen para buscar apoyos alternativos y evitar bloqueos. Esta fórmula ya fue utilizada en la pasada legislatura con diputados díscolos de Ciudadanos, lo que refuerza la viabilidad de esta vía política.
Entre las cuestiones pendientes destacan la aprobación de los Presupuestos de 2026 y la reforma de la Ley del Mar Menor, dos iniciativas que habían quedado encalladas por las exigencias de Vox. Con la nueva correlación de fuerzas, el Gobierno regional dispone ahora de una mayor capacidad para intentar sacarlas adelante sin depender directamente del partido de Abascal.