Dormir mal no siempre tiene una causa evidente. Muchas veces, los problemas de descanso están relacionados con hábitos cotidianos que pasan desapercibidos, pero que influyen directamente en cómo duerme el cuerpo.
La doctora experta en sueño, Nuria Roure, advierte de que no solo importa acostarse a una hora concreta o dormir un número determinado de horas. Hay pequeños gestos diarios que pueden alterar el descanso sin que seamos conscientes de ello.
Desde la cena hasta el uso del móvil, pasando por el estrés o incluso la forma de recuperar horas de sueño, hay factores que pueden interferir en el ritmo natural del organismo.
Los hábitos que empeoran el sueño sin que lo notes
Entre los más frecuentes, la experta destaca diez comportamientos que pueden estar afectando a la calidad del descanso:
Cenar demasiado tarde
Cuando el sistema digestivo sigue activo, el cuerpo tiene más dificultades para reducir la temperatura, un proceso necesario para conciliar el sueño.
Consumir alcohol por la noche
Aunque muchas personas creen que ayuda a relajarse, en realidad fragmenta el sueño y reduce su calidad.
Dormir siestas largas o demasiado tarde
Las siestas de más de 30 minutos o realizadas a partir de media tarde pueden interferir en el descanso nocturno.
Dormir con el móvil cerca
Tener el teléfono junto a la cama, especialmente con notificaciones activadas, mantiene al cerebro en un estado de alerta constante.
Hacer ejercicio intenso por la tarde
La actividad física a última hora del día puede activar el organismo y dificultar el inicio del sueño.
Una temperatura demasiado alta en la habitación
Dormir en un ambiente por encima de los 19 grados puede impedir que el cuerpo alcance las condiciones necesarias para descansar correctamente.
Tomar café después de comer
La cafeína tarda entre 6 y 8 horas en eliminarse, lo que puede afectar al sueño incluso si se consume a primera hora de la tarde.
El estrés mal gestionado
Las preocupaciones no resueltas durante el día tienden a activarse por la noche, dificultando el descanso.
Usar pantallas antes de dormir
No solo por la luz azul, sino por la activación mental que generan, que mantiene al cerebro en funcionamiento cuando debería empezar a relajarse.
Intentar “recuperar” el sueño perdido
Este es uno de los errores más comunes. Cambiar los horarios, levantarse más tarde o acostarse antes de lo habitual altera el ritmo circadiano, lo que puede empeorar aún más la calidad del descanso.
El mensaje principal es claro: el cuerpo necesita rutinas estables para descansar bien.
Modificar constantemente los horarios o introducir hábitos que alteren el ritmo natural del organismo puede tener un impacto directo en la calidad del sueño, incluso aunque se duerma un número suficiente de horas.