Francia ha desplegado 70.000 efectivos en todo el país para contener una nueva jornada de movilizaciones convocadas contra la mala situación de la educación pública, el alto coste de la vida y la violencia policial, en un dispositivo que Interior presenta como excepcional por el riesgo añadido de disturbios en vísperas de Halloween.
La Policía Nacional francesa confirmó en un comunicado difundido en redes sociales que el objetivo del operativo es “garantizar la seguridad de las concentraciones y prevenir cualquier desbordamiento”. El despliegue repite la cifra del fin de semana anterior.
Controles en accesos urbanos y vigilancia reforzada durante todo el día
Desde el viernes por la noche, las fuerzas de seguridad han puesto en marcha controles en los accesos a núcleos urbanos y centros comerciales periféricos, en las principales vías de tráfico y alrededor de estaciones de transporte público. El Gobierno sostiene que esos filtros buscan “detectar y confiscar cualquier objeto susceptible de ser utilizado para cometer actos de violencia o de degradación”, y ha precisado que se mantendrán durante toda la jornada por petición de la Fiscalía.
La Gendarmería, por su parte, ha movilizado unidades departamentales, gendarmes móviles, reservistas y otros recursos especializados para cumplir su misión de proteger a la población y la propiedad. El Ministerio del Interior ha presentado el dispositivo como una herramienta para mantener el orden público durante las manifestaciones autorizadas y ha defendido la “firmeza ante los disturbios para preservar la libertad de manifestación”. La cartera considera que el carácter excepcional del operativo se explica por la coincidencia con Halloween, una fecha en la que espera más tensión en la calle.
Halloween eleva el riesgo y limita las marchas autorizadas
Al dispositivo de 70.000 agentes se suman unidades especializadas y medios específicos: drones, helicópteros, unidades caninas, 26 vehículos blindados y 15 cañones de agua. Las prefecturas han autorizado manifestaciones principalmente fuera de los centros urbanos, en zonas donde se han observado o se temen disturbios, y solo permitirán concentraciones cuyos organizadores hayan aportado garantías de seguridad suficientes.
En cambio, las concentraciones nocturnas quedan prohibidas y “serán dispersadas” si se celebran pese a la orden. Interior afirma que en redes circulan llamamientos para la noche del 31 de octubre, especialmente a partir de las 20.00 horas. El Ministerio sostiene que esos mensajes no son ni demandas ni celebraciones, sino incitaciones a cometer graves disturbios, con llamamientos explícitos a la violencia, la insurrección, el vandalismo y el saqueo.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, ha respaldado la doctrina oficial basada en la “firmeza, respuesta rápida y mayor movilidad de las fuerzas de seguridad interna”, aunque ha advertido de que no se tolerarán excesos. Según su planteamiento, la misión de los agentes será dispersar a los grupos de riesgo y, si es necesario, detenerlos, mientras las marchas autorizadas seguirán bajo supervisión hasta su finalización.