Irán ha derribado por primera vez un avión de combate estadounidense en su territorio desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, según han informado autoridades de Estados Unidos citadas por Reuters. El aparato, un F-15E de la Fuerza Aérea, habría sido abatido en el sur del país, aunque su localización exacta sigue sin confirmarse.
Las fuerzas estadounidenses han activado una operación de búsqueda para intentar rescatar a los dos tripulantes que viajaban a bordo del caza. Paralelamente, Irán ha anunciado recompensas para quien logre encontrar al piloto, mientras la Guardia Revolucionaria rastrea la zona del siniestro y refuerza su presencia en el área.
Medios iraníes han informado además de la presencia de helicópteros estadounidenses volando a baja altura en misiones de rescate, e incluso han difundido imágenes de civiles disparando contra estas aeronaves. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, ironizó sobre la situación asegurando que la ofensiva estadounidense ha pasado de buscar un “cambio de régimen” a tratar de localizar a sus propios pilotos.
Este incidente supone el cuarto F-15 afectado desde el inicio del conflicto, aunque los tres anteriores se produjeron en un episodio de fuego amigo en Kuwait al comienzo de las hostilidades, en el que los tripulantes pudieron ser rescatados. En cambio, este derribo marca un precedente al producirse directamente en territorio iraní.
El suceso se enmarca en una creciente escalada militar dentro de la operación “Furia Épica”, impulsada por la Administración de Donald Trump. Días antes, el presidente estadounidense había prometido intensificar los ataques contra Irán en un plazo de dos o tres semanas, en un discurso en el que evitó concretar detalles estratégicos.
Desde entonces, el conflicto ha dejado al menos 13 militares estadounidenses muertos y ha intensificado las amenazas cruzadas. El Ejército iraní ha advertido que cualquier ataque contra infraestructuras clave provocará una respuesta “más devastadora que nunca” contra intereses de Estados Unidos, Israel y sus aliados, ampliando el riesgo de una escalada regional de gran alcance.