El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha asegurado que el país “debe prepararse para una posible guerra” con Estados Unidos ante el riesgo de una agresión. En una entrevista, el mandatario afirmó que La Habana no promueve el conflicto pero tampoco lo teme y defendió una estrategia basada en la “guerra de todo el pueblo”, con carácter defensivo y participación generalizada de la ciudadanía.
Díaz-Canel subrayó que “en las condiciones actuales es posible que intenten agredir a Cuba” y defendió que el país debe estar preparado “para que no haya sorpresa ni derrota”. En ese sentido, explicó que la doctrina de defensa combina elementos de guerra convencional e irregular, y aseguró que “cada cubano tiene una posición y una misión” en la protección de la soberanía nacional.
El presidente cubano insistió en que esta preparación tiene un enfoque defensivo y no ofensivo, aunque dejó claro que el país respondería si fuera necesario. “Si tenemos que defender la revolución y la soberanía de la independencia del país, así será”, afirmó, al tiempo que aseguró que tanto las autoridades como la población están listas ante un eventual escenario de conflicto.
Pese al endurecimiento del discurso, Díaz-Canel reiteró la disposición de Cuba a mantener un diálogo con Estados Unidos, siempre que se base en el respeto mutuo. Además, denunció el impacto del bloqueo económico y energético sobre la isla, señalando que las sanciones se han intensificado en los últimos años y han afectado a la disponibilidad de recursos, la producción y sectores clave como el turismo.