El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha restado importancia a las informaciones que apuntan a que Estados Unidos podría estudiar suspender a España de la OTAN. Según explicó, el Ejecutivo no ha recibido ninguna comunicación oficial que respalde estas filtraciones y, por tanto, considera que no constituyen una base sólida para abrir un conflicto diplomático. Sánchez subrayó que su Gobierno trabaja sobre “documentos oficiales y posicionamientos formales”, evitando reaccionar a informaciones no confirmadas.
Las supuestas presiones de la Administración de Donald Trump se enmarcarían dentro del gasto en defensa de los países aliados. Washington ha criticado en varias ocasiones que España no alcance determinados niveles de inversión militar, especialmente en relación con los objetivos fijados en el seno de la OTAN. Sin embargo, desde el Gobierno español se insiste en que el compromiso no se mide únicamente en términos de porcentaje del PIB, sino también en capacidades y contribuciones reales.
Sánchez defendió que España es un “socio leal” que cumple con sus responsabilidades internacionales, recordando la participación activa de las Fuerzas Armadas en distintas misiones, especialmente en el este de Europa para reforzar la seguridad frente a la amenaza rusa. Además, destacó el apoyo a Ucrania mediante mecanismos de financiación y cooperación impulsados por la propia OTAN, lo que, a su juicio, demuestra el compromiso efectivo del país con la estabilidad internacional.
Por último, el presidente recordó que en la última cumbre aliada celebrada en La Haya se acordaron nuevos objetivos de gasto, aunque España expresó reservas sobre su aplicación estricta. En este sentido, el Ejecutivo sostiene que puede cumplir con sus compromisos destinando alrededor del 2,1% del PIB a defensa, una cifra que considera suficiente para garantizar tanto la seguridad nacional como las obligaciones con sus aliados, manteniendo así una posición de “absoluta tranquilidad” ante las críticas.