Trump levanta el bloqueo naval a Irán y presume de unas inspecciones nucleares que Teherán ya matiza

Washington abre una moratoria de 60 días para el petróleo iraní y libera activos bajo control estadounidense, pero Irán rechaza inspecciones del OIEA en las instalaciones dañadas por la guerra

23 de junio de 2026 a las 19:48h
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca. Imagen de @WhiteHouse
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca. Imagen de @WhiteHouse

Donald Trump ha anunciado un giro de calado en la estrategia de Estados Unidos hacia Irán. El presidente norteamericano asegura que levantará el bloqueo naval sobre el estrecho de Ormuz, permitirá una moratoria de 60 días para la venta de petróleo iraní y acepta liberar fondos congelados bajo supervisión estadounidense. A cambio, sostiene que Teherán ha aceptado inspecciones nucleares “al más alto nivel” y durante un periodo que el propio Trump ha descrito como “infinito”.

El anuncio llega después de las conversaciones abiertas en Suiza entre Washington y Teherán, con el vicepresidente JD Vance al frente de la primera fase política. La Casa Blanca presenta el movimiento como una victoria diplomática tras meses de guerra, presión militar y tensión energética global. Pero el fondo resulta incómodo para Trump: buena parte del nuevo marco recuerda al sistema de controles nucleares que ya existía en el acuerdo de 2015 impulsado por Barack Obama, el mismo que el republicano abandonó durante su primer mandato.

La versión estadounidense, además, ha chocado rápidamente con la iraní. Teherán confirma que Ormuz está abierto para buques comerciales durante el plazo pactado, pero niega que haya un calendario para inspecciones del OIEA en las instalaciones nucleares dañadas por los ataques de Estados Unidos e Israel, entre ellas Fordo, Isfahan y Natanz. Irán sostiene que seguirá los procedimientos ordinarios de salvaguardias, pero rechaza que los inspectores entren en las plantas golpeadas durante la guerra.

Trump también ha vinculado la liberación de activos iraníes a la compra de alimentos y suministros médicos procedentes de Estados Unidos, incluidos maíz, trigo y soja. El presidente lo ha presentado como una medida humanitaria, aunque Teherán ya ha respondido que decidirá por sí mismo el destino de sus fondos. El Tesoro estadounidense, por su parte, ha autorizado hasta el 21 de agosto operaciones relacionadas con crudo, petroquímicos y derivados iraníes, una medida que puede aliviar la presión sobre el mercado energético tras semanas de tensión en el Golfo.

El acuerdo todavía está lejos de quedar cerrado. Las delegaciones técnicas han creado grupos de trabajo sobre sanciones, programa nuclear, reconstrucción económica y verificación del pacto. Mientras Trump afirma que “las conversaciones van bien” y presume de haber evitado un nuevo bloqueo en Ormuz, Irán pide a Washington cumplir estrictamente lo pactado y no añadir condiciones fuera del memorando. La diplomacia vuelve a abrirse paso, pero lo hace sobre un terreno minado por la desconfianza, la guerra reciente y las versiones enfrentadas de dos gobiernos que necesitan vender victoria ante los suyos.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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