Trump reabre el debate sobre la pena de muerte: impulsa el fusilamiento en Estados Unidos mientras avanza el caso del ataque armado en Washington

El Departamento de Justicia plantea ampliar la pena de muerte a nuevos métodos en paralelo al caso de Cole Tomas Allen, que podría enfrentarse a cargos federales graves

27 de abril de 2026 a las 11:00h
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Alex Brandon / Associated Press / Los Angeles Times
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Alex Brandon / Associated Press / Los Angeles Times

El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) ha anunciado su intención de reintroducir el pelotón de fusilamiento como método de ejecución en el sistema federal, en cumplimiento de una orden impulsada por el presidente Donald Trump. La medida forma parte de un paquete más amplio destinado a reforzar la aplicación de la pena de muerte en el país.

Según el DOJ, las nuevas directrices buscan agilizar las ejecuciones una vez que los condenados hayan agotado sus recursos legales. Entre las medidas destaca la recuperación del protocolo de inyección letal aplicado durante el primer mandato de Trump y la incorporación de métodos alternativos como el fusilamiento, con el objetivo de ampliar las opciones disponibles.

El fiscal general interino, Todd Blanche, ha defendido estas decisiones asegurando que pretenden “hacer justicia a las víctimas” y actuar como elemento disuasorio frente a los crímenes más graves. Además, ha criticado la etapa anterior, señalando que no se aplicó con suficiente firmeza la pena capital en casos de alta gravedad.

Este debate se produce tras la reciente ejecución por fusilamiento en marzo de 2025 en Carolina del Sur, la primera en 15 años en Estados Unidos. Desde 1977, este método solo se había utilizado en Utah, aunque actualmente está contemplado en cinco estados como alternativa en determinadas circunstancias.

En paralelo, las autoridades federales investigan el intento de ataque armado ocurrido este fin de semana en Washington durante una cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. El sospechoso, Cole Tomas Allen, de 31 años, fue detenido tras ser reducido cerca del evento al que asistía el propio Donald Trump.

Según la secretaria de Justicia, Jeanine Pirro, Allen enfrenta dos cargos por uso de arma de fuego y uno por agresión contra un agente federal con arma peligrosa. Las autoridades indicaron que portaba una escopeta, una pistola y varios cuchillos, y que habría actuado en solitario con la intención de causar el mayor daño posible.

El caso ha reactivado el debate sobre la pena capital en Estados Unidos, especialmente ante la posibilidad de que, si es condenado por delitos federales de máxima gravedad, Allen pueda enfrentarse a la pena de muerte bajo los nuevos protocolos que estudia el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Mientras tanto, el FBI continúa investigando sus motivaciones y antecedentes en California, donde residía y trabajaba como profesor y desarrollador de videojuegos.

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