Los países de la Unión Europea han alcanzado un acuerdo político para aprobar un préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, así como un nuevo paquete de sanciones contra Rusia. La decisión llega tras dos meses de bloqueo institucional provocado por el veto de Hungría, que había impedido la unanimidad necesaria para sacar adelante ambas medidas.
El acuerdo se produjo en Bruselas en una reunión de embajadores de los Estados miembro, después de que el Gobierno de Viktor Orbán levantara finalmente sus objeciones. También Eslovaquia había mostrado reticencias en las últimas semanas, lo que había retrasado especialmente la aprobación del vigésimo paquete de sanciones, inicialmente previsto para entrar en vigor el 24 de febrero, coincidiendo con el aniversario del inicio de la invasión rusa en 2022.
El paquete de ayudas a Kiev requiere aún un último trámite formal por parte del Consejo de la UE, que se espera completar mediante procedimiento escrito en las próximas horas. Una vez superado este paso, comenzará el desembolso progresivo de los fondos, con los que la UE busca sostener la economía ucraniana.
En paralelo, las nuevas sanciones económicas contra Rusia entrarán en vigor de forma inmediata tras su adopción formal, mientras que las medidas individuales, que incluyen la inclusión de personas y entidades en listas negras, requerirán su publicación previa en el Diario Oficial de la Unión Europea. Estas sanciones forman parte de la estrategia comunitaria para debilitar la capacidad financiera y energética de Moscú desde el inicio del conflicto.
El desbloqueo de ambas decisiones coincide con un avance relevante sobre el terreno. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, confirmó recientemente la finalización de las obras de reparación del oleoducto Druzhba, una infraestructura clave para el transporte de petróleo ruso hacia Europa central que había quedado dañada por ataques en el marco de la guerra.
Durante meses, esta infraestructura fue motivo de tensiones entre Ucrania, Hungría y Eslovaquia, que acusaban a Kiev de no priorizar su reparación. En este contexto, el restablecimiento del funcionamiento del oleoducto ha contribuido a rebajar la presión política y energética en la región, facilitando también el acuerdo dentro de la UE y permitiendo avanzar en el apoyo económico y las sanciones contra Rusia.