La caída del consejero de Educación de Isabel Díaz Ayuso, Emilio Viciana, no ha sido un simple relevo técnico. Según la información recabada en exclusiva por ElConstitucional.es de diversas fuentes de la máxima solvencia del PP de Madrid, el cese es la culminación de una guerra soterrada entre los dos grandes “gurús” de la presidenta: Antonio Castillo Algarra y Miguel Ángel Rodríguez.
La “gran bronca” en Florida entre MAR y Algarra
Las fuentes consultadas sitúan el origen de la ruptura entre los dos ‘gurús’ de Ayuso en un viaje a Florida con motivo del rescate económico a universidades madrileñas. “Todo empezó allí, por las cuantías que se querían dar a cada universidad y porque era el segundo rescate que se hacía”, relatan desde el entorno popular. Aquel desplazamiento habría terminado en una “gran bronca” entre lo que en el partido describen como los “gurús machirulos”: Castillo Algarra y MAR.
En resumidas cuentas, tal disputa marcó un antes y un después en el equilibrio del poder interno que envuelve a Isabel Díaz Ayuso.
Para entender el fin de Viciana como consejero de Educación de la Comunidad de Madrid, cesado este lunes en la primera gran crisis del Ejecutivo autonómico en esta legislatura, cabe añadir que era “cuota Algarra”, como trasladan las fuentes consultadas por ElConstitucional.es. Su salida no sería, por tanto, únicamente una decisión sobre política educativa, sino el desenlace de una pugna por el control ideológico y orgánico del proyecto de Ayuso.
La colocación de ‘Los Pocholos’: gran malestar en el PP de Madrid
El malestar en el PP de Madrid no se limita al cese del consejero. Viene de tiempo atrás. Y es que diferentes y destacados miembros del PP de Madrid expresan a este periódico la sorpresa —y enfado— que ocasionó la irrupción en listas y cargos de un grupo de perfiles ajenos a la militancia.
“Malestar y sorpresa porque no se les conocía vinculación alguna con el partido. Aparecieron de la nada en esa campaña. Se presentaron como miembros de la sociedad civil y en realidad eran miembros relacionados con la sociedad mercantil del gurú de Ayuso [Castillo Algarra]”, señalan.
Entre los nombres que, según estas fuentes, Castillo Algarra logró colocar en listas por encima de afiliados históricos figuran Pablo Posse, Mónica Lavín y Carlota Pasarón —los tres dimitidos este lunes—. En el Ejecutivo autonómico, habría impulsado, además, señalan las mismas fuentes, a Luz Rodríguez de Llera Tejeda, Nicolás Javier Casas Calvo y Laura Castilla.
En el ámbito interno del partido a este núcleo se le conocía como ‘Los Pocholos’: un grupo “muy cerrado”, de máxima confianza de Castillo Algarra, sin trayectoria orgánica en el partido. “Parecía un núcleo del Opus, súper cerrado y sin voz propia entre ellos. Cuando protestaba uno, protestaban todos igual”, describen las fuentes del PP de Madrid consultadas por ElConstitucional.es.
De fondo: un giro ideológico de calado
Pero el conflicto no sería solo de nombres, sino de rumbo político. Las fuentes subrayan que la colocación de este grupo en puestos clave respondía a una estrategia más amplia: “No es solo una colocación. Es un giro que pretendían imponer”.
El caso más simbólico habría sido el de Mónica Lavín, a quien también situaron como secretaria de Familias del PP de Madrid. “Era una declaración de intereses hacia dónde querían convertir al partido: de un mundo liberal a uno conservador, con un modelo muy definido de familia”, apuntan.
En esa lógica, la Consejería de Educación se convertía en pieza estratégica para un cambio de discurso y de políticas. Viciana, designado por Castillo Algarra, formaba parte de ese engranaje.
La destitución del consejero de Educación de Ayuso
Según relatan fuentes de la propia Consejería a ElConstitucional.es, fue MAR quien, el pasado fin de semana, pidió directamente el cese de Viciana. El lunes, al no producirse la dimisión inmediata, se activó el protocolo de facto: “Le dijeron [a Viciana] que no apareciera en el acto que tenía previsto y que se diera por destituido. Que ese mismo día se comunicaría su sustitución”.
La nueva consejera, Mercedes Zarzalejo, acudió finalmente al acto institucional, escenificando, por tanto, un relevo fulminante.