Las claves del nombramiento del dictador Franco como jefe del Estado 90 años después

El 1 de octubre de 1936, Franco asumió en Burgos la jefatura del nuevo Estado tras ser elegido por los principales generales sublevados, una fecha que marcaría el inicio de su concentración de poder durante la Guerra Civil

03 de octubre de 2026 a las 20:06h
MADRID, ESPAÑA - 18 DE JULIO DE 1964: El dictador Francisco Franco, acompañado por el Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga. EUROPA PRESS
MADRID, ESPAÑA - 18 DE JULIO DE 1964: El dictador Francisco Franco, acompañado por el Ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga. EUROPA PRESS

Esta semana se cumplen noventa años desde que Francisco Franco asumió formalmente el poder supremo en la zona controlada por los militares sublevados durante la Guerra Civil. Su nombramiento fue una decisión adoptada por los principales generales que participaban y ejecutaron el golpe de Estado.

La muerte del General Sanjurjo, días después del 18 de julio, al estrellarse su avioneta, que le conducía de Estoril a Burgos, frustró la idea un tanto generalizada entre los sublevados de que el mando de la ofensiva golpista recayera en él.

El 24 de julio se constituyó en Burgos la Junta de Defensa Nacional, presidida por el general Miguel Cabanellas. Este organismo asumió los poderes en el territorio controlado por los sublevados y trató de coordinar los diferentes mandos militares. 

Franco, entretanto, había adquirido una posición especialmente importante. Tras hacerse con el control del Ejército de África y conseguir trasladar sus tropas desde el norte de África a la Península, sus fuerzas avanzaron rápidamente hacia Madrid. 

Durante septiembre, la cuestión sobre la creación de un mando militar único, comenzó a plantearse con claridad 

¿Por qué Franco? 

Franco reunía en aquel momento varias circunstancias que favorecían su candidatura

En primer lugar, era el jefe del Ejército de África, considerado por los sublevados su fuerza militar más eficaz. En segundo lugar, sus tropas estaban protagonizando el avance hacia Madrid. Finalmente, su prestigio militar había aumentado considerablemente durante las primeras semanas de la guerra.

La situación cambió todavía más con el avance sobre Toledo. El 27 de septiembre de 1936, las tropas de Franco liberaron el Alcázar de Toledo, acontecimiento que tuvo una enorme repercusión propagandística y contribuyó a reforzar su imagen dentro de la zona sublevada.

La reunión de Salamanca

El 28 de septiembre de 1936, los principales mandos militares se reunieron en Salamanca para decidir quién concentraría el poder. La decisión fue favorable a Franco. La documentación oficial publicada al día siguiente estableció que sería nombrado «Jefe del Gobierno del Estado Español», además de Generalísimo de las fuerzas nacionales de Tierra, Mar y Aire y general jefe de los Ejércitos de Operaciones, pero con un matiz: mientras durara la guerra. 

El presidente de la Junta, Miguel Cabanellas, no compartía la decisión de entregar semejante concentración de poder a Franco y se abstuvo. Cabanellas ya conocía a Franco, pues ya lo tuvo bajo sus órdenes en Marruecos, y advirtió a los generales con un elocuente “No sabéis lo que habéis hecho”. Cabanellas, que fallecería dos años más tarde, advirtió sobre la figura de Franco que que: “No permitirá que nadie lo sustituya ni durante ni después de la guerra; se creerá que España es suya” Acettó.

En la reunión que nombró a Franco como mando Supremo, participaron destacados generales sublevados como Gonzalo Queipo de Llano, Emilio Mola o Juan Yagüe.

La historiografía ha discutido también la cuestión de si originalmente se había previsto nombrarlo únicamente jefe del Gobierno o jefe del Gobierno y del Estado. Lo que sí puede comprobarse directamente en el decreto publicado es que Franco recibió todos los poderes del nuevo Estado. 

El 1 de octubre de 1936, en Burgos, se produjo la ceremonia de transmisión de poderes de la Junta de Defensa Nacional a Franco.

Estos hechos fueron magistralmente reflejados, en la película “Mientras dure la guerra” dirigida por Pedro Amenábar y estrenada en 2019. 

Treinta y nueve años más tarde, sería precisamente un 1 de octubre, en este caso de 1975, la última vez en que los españoles pudieron ver a Franco con vida. Fue en un acto de adhesión al dictador en la Plaza de Oriente, tras las ejecuciones del 27 de septiembre de ese año a cinco miembros de ETA y FRAP que causaron gran rechazo internacional. 

Pueda decirse de alguna manera, que la fecha del 1 de octubre representa el alfa y el omega del franquismo como forma de Estado.

Sobre el autor
Carlos Jiménez Lerma
Carlos Jiménez Lerma

Redactor ElConstitucional.es

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