Es un hecho probado que en Portugal se come bien. Demostrado queda que no es una falacia la capacidad de preparar el bacalao de mil maneras distintas. Es una evidencia que disfrutan de las largas sobremesas acompañadas de un dulce, muchas de cuyas recetas son herencia conventual. Todos hemos aprendido que el couert, ese surtido de aperitivos tentadores, no está incluido en el precio. Hemos comprobado que se sientan a la mesa más temprano que los españoles y que las raciones son abundantes. Sabemos que en el Algarve, por donde se extiende la fecunda Ría Formosa, el pescado es el rey y las ostras las emperatrices.
He aquí una relación de establecimientos testados en la región más oriental de esta provincia, en las que la visita es infalible.
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Casa do polvo. Si la cocina portuguesa puede presumir de elaborar el bacalao de mil maneras distintas, en este establecimiento abierto en 2010 son capaces de tratar el pulpo casi con la misma diversidad.
En las mesas, siempre llenas y cara a la ría, se sirven al año más de 30 toneladas de este cefalópodo preparado a la plancha, en ensalada, croquetas, arroz, guisado, cataplana o de cualquier otra forma a un precio medio de 20 euros.
La versatilidad de sus preparaciones, la frescura del producto de Santa Luzia y la decoración del establecimiento le han valido la mención en la guía Michelin.
El éxito ha llevado a los propietarios a abrir una empresa de congelados, distribuidora de pulpo al resto de restaurantes y una tienda enfocada en el público minorista, al que venden platos elaborados y conservas gourmet.

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Cestaria, en Olhão. Con un precio similar, calidad extraordinaria, ambiente selecto, en el paseo marítimo y frente al icónico Mercado Municipal de esta localidad pesquera que comienza a saborear las mieles del turismo.
La especialidad del pescado fresco no colisiona con la maestría en carnes premium cocinadas en josper, horno de carbón cerrado que combina parrilla y horno tradicional. Entre estas piezas destacan wagyu Japón A5, entrecot curado durante 45 días, agnus o bifé, una de cuyas opciones combinan con marisco.
No faltan el pulpo, las ostras, camarones, carabineros, mojama, cataplana ni atún servido en ración de “campeones”. La terraza exterior es perfecta tanto para cenar como para disfrutar de un cóctel, y el interior invita a disfrutar del menú que, dada la amplia bodega de que disponen, puede maridarse de principio a fin.

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Estaminé. Ilha Deserta. Antes de hablar de su cocina, hablemos de sus curiosidades : es el único edificio de la isla, funciona con energía solar, tiene su propio sistema de desalinización y purificación de agua. En definitiva, es autosuficiente. El establecimiento es un palco sobre la ría y el Oceáno Atlántico por lo que, indudablemente, la cocina se centra en marisco y pescado a la parrilla con recetas que aseguran haber recopilado entre familiares y amigos.
El primer establecimiento nace en 1987, mucho más pequeño y a corta distancia del actual. Ya en 2007 se da forma al actual que en marzo de 2021 devoró el fuego y que con gran esfuerzo logró reabrirse en verano de ese mismo año.
Ostras, navajas, almejas o mero llenos de sabor y magníficamente preparados.

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Tertulia Algarvia. Faro. Es un curioso lugar al que dieron vida un grupo de amigos que se propusieron promover la gastronomía y las tradiciones de la región. A juzgar por el interés que ha generado, parece que lo han logrado.
En pleno centro de la capital algarveña, en esa Vila Adentro que las murallas protegían de la Ría Formosa y sus canales, Tertulia Algarvia sirve comidas a la carta o menú, hace demostraciones de cocina, prepara caterings, showcookings y talleres culinarios.
La comida, una vez más, excelente y abundante.

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Ría Restaurante bar. Olhão. Se especializan en comida saludable, nada difícil si se cuenta con el producto que llega de las aguas que se ven desde la terraza del hotel Real Marina Hotel & Spa en el que se encuentra. Tiene comedor interior pero la joya es esa terraza que triplica la capacidad.
Al igual que en los anteriores, precios competitivos para un producto que llega a las cocinas directamente del mar o la Ría Formosa. Atún, pez espada, camarones, sardinas , lubina o cataplana se pueden acompañar con el nada desdeñable vino de la casa como hacen los locales que lo frecuentan.

Cinco opciones que no son la excepción, pero sí excepcionales.