España entra en el radar prioritario de China para aumentar sus importaciones en 2026, en un movimiento con fuerte impacto económico que busca equilibrar el comercio exterior del gigante asiático y abrir nuevas oportunidades para las empresas españolas en uno de los mercados más grandes del mundo.
El programa, presentado por el Ministerio de Comercio chino, contempla más de 100 actividades destinadas a facilitar la entrada de productos extranjeros en su mercado. El objetivo no es solo aumentar las importaciones, sino garantizar que los productos internacionales “se vendan bien”, combinando herramientas digitales con eventos presenciales.
La estrategia va más allá de la simple apertura comercial. Pekín busca un modelo bidireccional en el que empresas chinas salgan al exterior mientras se atrae inversión extranjera al país. En este contexto, España ha sido designada como uno de los países “temáticos” del año, junto a Reino Unido, Kazajistán, Kenia o Tailandia, lo que implica un foco preferente en sus productos.
Las primeras acciones del programa ya han generado compromisos de compra por valor de decenas de miles de millones de yuanes, lo que refleja el potencial económico de esta iniciativa. Para las empresas españolas, esto podría traducirse en nuevas oportunidades en sectores como alimentación, tecnología, moda o bienes industriales.
La decisión coincide con la visita oficial de Pedro Sánchez a China, la cuarta en cuatro años, en la que se abordarán cuestiones clave como las relaciones comerciales, la cooperación tecnológica y el acceso al mercado chino para empresas españolas.
Actualmente, España mantiene un déficit comercial con China de 42.278 millones de euros en 2025. Aunque las exportaciones crecieron un 6,8% hasta los 7.971,6 millones de euros, la balanza sigue siendo claramente desfavorable, por lo que iniciativas como ‘Exporta a China’ podrían ser determinantes para reducir ese desequilibrio y aumentar la presencia española en uno de los mayores mercados del mundo.