España marca récord de trabajo autónomo, pero el comercio de proximidad sigue perdiendo fuerza. En junio de 2026 había 652.319 personas trabajadoras por cuenta propia dedicadas al comercio, 10.454 menos que hace un año, según advierte UATAE.
La organización señala una contradicción cada vez más visible. El conjunto del RETA crece y alcanza máximos históricos, mientras uno de sus sectores tradicionales pierde tejido en barrios y pueblos. Para la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores, el dato muestra que el pequeño comercio se está quedando fuera del buen momento general del empleo autónomo.
La secretaria general de UATAE, María José Landaburu, apunta a un problema que va más allá de una mala racha. “El comercio está perdiendo la batalla en silencio, no porque falten ganas de trabajar, sino porque competir contra gigantes digitales, alquileres imposibles y reglas pensadas para operadores enormes deja a miles de autónomas y autónomos fuera de juego”, afirma.
El comercio autónomo sigue teniendo un peso enorme en la economía local. Andalucía reúne 126.725 autónomos del sector; Cataluña, 104.403; la Comunitat Valenciana, 78.623; y Madrid, 74.561. Entre las cuatro concentran casi seis de cada diez autónomos del comercio en España. Galicia, País Vasco, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Canarias y Murcia también mantienen una presencia destacada.
UATAE pide un plan estatal para sostener el comercio local
UATAE reclama que el Gobierno, las comunidades autónomas y los ayuntamientos impulsen un plan integral para el comercio de proximidad. La organización pide medidas fiscales, ayudas frente a los alquileres comerciales, reglas más claras frente a grandes plataformas, revisión de la liberalización de rebajas y horarios, digitalización útil para pequeños negocios y políticas de relevo generacional.
La organización pone el foco también en el comercio rural, los mercados de abastos, la venta ambulante y la artesanía. Son actividades con menos volumen que las grandes cadenas, pero con una función directa en la vida diaria de muchos municipios. Cuando baja una persiana, se pierde venta, pero también servicio cercano, empleo, seguridad y movimiento en la calle.
“No podemos celebrar récords de empleo mientras se acepta como normal que desaparezcan miles de comercios”, plantea Landaburu. La secretaria general de UATAE advierte de que un país con más afiliación y menos tiendas de barrio “está dejando huecos en sus calles y en sus pueblos”.
El diagnóstico de UATAE apunta a costes al alza, falta de relevo, presión de los alquileres, cambios de consumo y una competencia digital cada vez más dura. Su mensaje para Economía es claro: el comercio de proximidad no pide nostalgia, pide reglas para poder competir.
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