La Casa del Rey Felipe VI se olvida del Orgullo LGTBIQ+: llamativa falta de gestos en este 2026

Lejos de mostrar su compromiso con los derechos del colectivo, como sí hizo en otras ocasiones, la monarquía española ha decidido guardar silencio este año

20 de julio de 2026 a las 17:47h
La Princesa Leonor, el Rey Felipe VI, la Reina Letizia y la Infanta Sofía durante la audiencia al Patronato de la Fundación Comité Español de los Colegios del Mundo Unido. José Oliva / Europa Press
La Princesa Leonor, el Rey Felipe VI, la Reina Letizia y la Infanta Sofía durante la audiencia al Patronato de la Fundación Comité Español de los Colegios del Mundo Unido. José Oliva / Europa Press

Hay silencios que dicen tanto como las palabras. Y este año la Casa del Rey ha vuelto a demostrar cuáles son los símbolos que decide visibilizar y cuáles prefiere mantener a cierta distancia. Estoy convencido de que la institución se siente cómoda tanto con la Selección Española como con el colectivo LGTBIQ+, pero los gestos importan. Y la diferencia entre unos y otros ha sido evidente. Mientras que con la primera se ha volcado, no hemos encontrado ni rastro de ningún gesto público de la Familia Real hacia el Orgullo de este año.

Durante las últimas semanas, Zarzuela ha desplegado todo su entusiasmo para acompañar a la Selección Española. Hemos visto mensajes en redes sociales, un vídeo de don Felipe, doña Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía siguiendo la semifinal frente a Francia tras los Premios Princesa de Girona —una publicación muy acertada, por cierto— e incluso el desplazamiento de la Familia Real a Nueva York para asistir a la gran final. Lo lógico, lo razonable y lo que corresponde a una institución que representa al Estado.

Está claro que el deporte une, emociona y representa a millones de españoles. Durante estas semanas hemos visto cómo la euforia inundaba familias y grupos de amigos. Falta nos hace. Sin embargo, no está de más recordar las palabras de la cantante Leire Martínez durante el Orgullo de Barcelona: «Ojalá, como país y como sociedad, nos moviéramos tanto por otras causas además de por el fútbol. Ojalá por causas como la libertad y la igualdad». Y precisamente ahí es donde también echo de menos a la Casa del Rey, porque en otras ocasiones sí ha estado a la altura.

Llevamos prácticamente un mes de reivindicación y celebración del Orgullo LGTBIQ+ y, durante todo este tiempo, no hemos encontrado ni un solo gesto por parte de la Casa del Rey. Al menos, ningún gesto público y noticiable. No pido que ninguno de sus miembros acuda a la multitudinaria manifestación de Madrid o Barcelona; entiendo perfectamente que hay que preservar la seguridad de Sus Majestades y Sus Altezas Reales. Sin embargo, existen infinidad de ocasiones en las que un simple gesto podría marcar la diferencia. Por ejemplo, asistir a algún acto del Orgullo en un municipio rural: sería una forma de apoyar al colectivo y, al mismo tiempo, de poner el foco sobre la conocida como “España vaciada”. Resulta difícil entender que una Casa del Rey moderna como la nuestra no haya encontrado espacio ni para una sencilla publicación en X. Sí lo hizo en 2017, cuando Madrid acogió el WorldPride.

Además, sorprende esta ausencia de gestos cuando, precisamente, don Felipe y doña Letizia, apenas cinco días después de ser proclamados reyes de España, recibieron a representantes de asociaciones LGTBIQ+ en el que fue su segundo acto oficial. Los presidentes de la entonces Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, Boti García, y de la Fundación Triángulo, José María Núñez-Blanco, formaron parte del grupo de más de 300 representantes de entidades sociales que Sus Majestades recibieron en el Palacio de El Pardo. Aquel encuentro marcó un antes y un después en la imagen de una Corona que aspiraba a modernizarse. Todo un orgullo, nunca mejor dicho.

En un momento de creciente polarización y del auge de los discursos de odio, la Casa del Rey no puede permitirse guardar silencio. Mucho menos cuando el estudio Estado del Odio 2026, elaborado por la FELGTBI+ junto al Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP-CSIC), concluye que el 54 % de las personas LGTBI+ ha sufrido algún acto de odio y que el 22 % ha sido víctima de una agresión física, frente al 7 % que lo declaraba en 2024.

Defender los derechos de las personas LGTBIQ+ no es posicionarse políticamente. La igualdad forma parte del patrimonio democrático de nuestro país y todas las instituciones deberían contribuir a protegerla. La Corona no necesita convertirse en activista ni coger un protagonismo que no le pertenece. Basta con tener un gesto para así también conectar y representar a quienes siguen sufriendo discriminación a diario simplemente por ser quienes son. Todos erramos y tenemos la posibilidad de cambiar el futuro, así que confío -por el gran equipo de comunicación que tienen ahora detrás- y deseo que el año que viene podamos presumir orgullosos de la Casa del Rey.

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Sobre el autor
El periodista Arnau Martínez, colaborador de 'ElConstitucional.es'
Arnau Martínez

Colaborador de 'Más Que Tele'

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