Hay artistas que construyen una carrera. Y hay artistas que, casi sin proponérselo, terminan construyendo también un universo alrededor de ella. Amaia Romero pertenece a la segunda categoría. Desde que apareció en 'Operación Triunfo' en 2017, la cantante navarra ha ido dibujando un camino propio, alejado de muchas de las convenciones de la industria y marcado por una sensibilidad artística difícil de encajar en una sola etiqueta.
Ahora, esa trayectoria llega por primera vez al papel con 'Amaia: plano secuencia', el libro escrito por el periodista y gestor cultural Luis Álvarez Borrero y publicado por Sílex Ediciones. La obra, de 274 páginas, recorre la evolución personal y profesional de la artista desde sus primeros años hasta su consolidación como una de las voces más singulares del panorama musical español.
No es una biografía oficial ni pretende serlo. El autor construye el relato a partir de declaraciones de la propia Amaia realizadas durante casi una década, además de testimonios, opiniones y reflexiones de personas de su entorno y de músicos y profesionales que han acompañado su trayectoria. El resultado busca algo más interesante que enumerar fechas y discos: entender qué hay detrás del fenómeno Amaia.
Mucho más que la historia de una cantante
Uno de los grandes atractivos de Amaia: plano secuencia está precisamente en que no se limita a repasar los grandes hitos que el público ya conoce. El libro se detiene también en esos pequeños episodios que permiten acercarse a la persona que existe detrás de la artista.
Porque sí: a Amaia le cayó un rayo cuando era niña mientras volvía de unas clases particulares. Sobrevivió sin consecuencias importantes y, años después, aquella experiencia acabaría teniendo incluso una conexión inesperada con su música a través de El relámpago.
También está la historia de Tulipán, su pez. Cuando murió, Amaia no quiso tirarlo a la basura y decidió meterlo en el congelador. El tiempo pasó y el pez permaneció allí durante años, convertido casi en una reliquia familiar. O aquella historia de infancia en la que quería ser una sirena. Cada vez que se le caía una pestaña pedía el mismo deseo: que le saliera una cola. Después se iba al baño, se mojaba y esperaba a comprobar si, esta vez, la magia había funcionado.
Son anécdotas aparentemente pequeñas, incluso absurdas, pero sirven para explicar algo esencial de Amaia: su forma de mirar el mundo. Una personalidad que ha terminado trasladándose también a su manera de hacer música.
De 'Operación Triunfo' a una carrera propia
El libro recorre ese viaje desde los primeros años de Amaia hasta la artista que conocemos actualmente. Una trayectoria que comenzó a hacerse popular en 2017 y que continuó después con sus discos, sus colaboraciones, sus incursiones interpretativas y una creciente independencia creativa.
En ese recorrido aparecen algunos de los episodios que ayudan a entender cómo se fue construyendo su identidad pública. Entre ellos, su paso por La Resistencia, donde recomendó a La La Love You cuando el grupo todavía no tenía la popularidad que alcanzaría después. Poco tiempo más tarde, sus reproducciones en Spotify experimentaron un importante crecimiento.
También está su recordado Tiny Desk, donde la artista volvió a demostrar que la naturalidad es una de sus principales armas. Incluso llegó a utilizar como instrumento una peculiar flauta fabricada a partir de la pata de una silla plegable modificada.
Y es precisamente esa naturalidad la que también llamó la atención de Pedro Almodóvar, que llegó a destacar que Amaia tenía "una naturalidad que es oro para la cámara". Una frase que ayuda a explicar por qué su recorrido no se ha limitado a la música y por qué también ha encontrado un espacio en la interpretación.
La artista detrás del personaje
Quizá ahí reside la mayor virtud del libro: no intenta convertir a Amaia en un personaje perfecto ni construir alrededor de ella una mitología artificial. Más bien hace lo contrario: acumula pequeñas piezas hasta conseguir un retrato más humano.
Está la Amaia que ganó Operación Triunfo. Está la cantante que ha publicado tres discos de estudio. Está la artista que ha colaborado con nombres muy diferentes. Está la actriz que comenzó a explorar nuevos territorios. Pero también está la niña que quería convertirse en sirena, la adolescente que escuchaba un extraño sonido parecido a una trompeta en un aula vacía y la joven que convirtió muchas de sus peculiaridades en parte de su encanto.
Incluso sus historias más desconcertantes forman parte de ese retrato. Como aquella vez que contó que nunca había utilizado un bidé, o las imágenes y situaciones relacionadas con los cuartos de baño que han acompañado algunos momentos de su trayectoria pública.
Todo eso configura una personalidad que resulta difícil de separar de su obra.
Un libro para entender por qué Amaia es Amaia
El volumen está construido mediante capítulos breves y dinámicos, lo que facilita una lectura que puede disfrutarse tanto como recorrido cronológico como saltando de una historia a otra. La obra se completa además con un prólogo y un epílogo del periodista y crítico Emilio R. Cascajosa.
Y ahí está la recomendación: Amaia: plano secuencia funciona especialmente bien para quienes llevan años siguiendo a la artista, pero también para quien se haya acercado a ella únicamente a través de sus canciones.
Porque conocer la historia del rayo, del pez congelado, de la sirena o de aquella peculiar flauta no cambia necesariamente la percepción que uno tiene de Amaia. Pero sí permite mirar de otra manera sus canciones, sus decisiones artísticas y esa personalidad que ha convertido la rareza, la sensibilidad y la libertad creativa en parte esencial de su identidad.
No hace falta ser un fan absoluto para disfrutar del libro. Pero si lo eres, probablemente encontrarás unas cuantas historias que te harán querer todavía más a Amaia. Amaia: plano secuencia ya está disponible en librerías y en la web de Sílex Ediciones.
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