La cadena danesa Flying Tiger ha anunciado la retirada del mercado de varios modelos de vasos tras detectar concentraciones de plomo y cadmio superiores a las permitidas por la normativa europea. La compañía ha comunicado la medida a través de su página web y redes sociales, alertando de un posible riesgo para los consumidores.
Los productos afectados son seis tipos de vasos de vidrio de 220 mililitros con distintos diseños decorativos, entre ellos motivos de flores, calabazas, naranjas, corazones rojos, fresas y limones. Algunos de estos artículos estaban disponibles desde 2024, mientras que el modelo más reciente se puso a la venta en enero de 2025, por lo que la empresa estima que miles de clientes podrían haberlos adquirido.

Según ha explicado la compañía, el problema se encuentra en la capa decorativa exterior. Los análisis realizados detectaron que la liberación de plomo y cadmio supera los límites establecidos por la legislación de la Unión Europea para materiales que pueden entrar en contacto con alimentos.
Ante esta situación, la empresa ha pedido a quienes tengan alguno de estos vasos que dejen de utilizarlos de inmediato. Además, pueden devolverlos en cualquier tienda de la cadena y recibir el reembolso íntegro de su precio, dos euros, incluso sin presentar el ticket de compra.
En la versión en inglés del aviso, la empresa aclara que el riesgo se limita a la capa decorativa del exterior y que el vidrio en sí no presenta problemas. También señala que no existe un peligro inmediato para la salud, aunque el producto incumple los requisitos legales europeos.
La retirada se produjo tras una investigación interna. Inicialmente se detectó el problema en un solo modelo, pero los controles posteriores identificaron otros cinco vasos con la misma incidencia. La compañía asegura que sus artículos se someten habitualmente a pruebas de calidad y análisis en laboratorios externos antes de su comercialización, aunque en este caso el fallo se descubrió después de su puesta a la venta.
La decisión se enmarca en la normativa comunitaria que regula la presencia de contaminantes en materiales en contacto con alimentos, en particular el Reglamento (UE) 2023/915, que establece límites máximos para metales como el plomo y el cadmio con el objetivo de proteger la salud pública.
Diversos estudios, como los citados por la American Heart Association, advierten de que la exposición prolongada a estos metales puede tener consecuencias para la salud. Entre los riesgos asociados se encuentran enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y otros problemas derivados de la acumulación de estas sustancias en el organismo a lo largo del tiempo.