Sánchez y Feijóo disputan en Andalucía la batalla electoral definitiva: de la resistencia del PSOE a la fortaleza del PP

Ferraz y Génova movilizan toda su maquinaria ante una cita electoral que va mucho más allá de la conquista de la Junta de Andalucía.

29 de marzo de 2026 a las 15:38h
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.

Desde que el pasado mes de diciembre arrancara el ciclo electoral que el Partido Popular diseñó estratégicamente con el objetivo de desgastar al PSOE y reducir su dependencia de VOX —objetivos que no siempre se han cumplido—, todas las contiendas (Extremadura, Aragón y Castilla y León) se han interpretado en clave nacional. El último adelanto electoral, el andaluz, que quizá no respondía inicialmente a un mandato directo de Génova, será sin duda el más relevante tanto para Feijóo como para Sánchez.

Pero, ¿qué hay realmente en juego?

El Partido Popular, con su candidato Juanma Moreno Bonilla, se juega revalidar la mayoría absoluta, lo que le permitiría mantener la vara de mando sin depender —de forma excepcional— de la ultraderecha de VOX. Un escenario que, además, reforzaría directamente la posición de Feijóo frente a Abascal.

La principal baza de los populares es la marca personal del propio Moreno Bonilla: estabilidad y gestión durante estos años, con una valoración general positiva entre los andaluces según múltiples encuestas. El candidato andaluz es, junto al gallego Alfonso Rueda, uno de los principales activos de confianza de Feijóo “porque comparten visión y estrategia”, confían en el equipo del líder nacional.

Desde Génova se mantienen en modo apoyo total para todo aquello que pueda necesitar el líder andaluz, que tiene clara su hoja de ruta: “no mencionar a VOX, no entrar en su marco discursivo y centrar la campaña en el desgaste de la candidata socialista, María Jesús Montero”, y, por extensión, del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Del Consejo de Ministros a la batalla por San Telmo

En el caso del PSOE, se repite la estrategia de Sánchez ya despegada con un mal resultado en Aragón: ministra-candidata. Con un matiz relevante: María Jesús Montero no ha sido una ministra cualquiera, sino “la mujer con más poder en democracia”, como ella misma aseguró recientemente, o al menos una de las figuras con mayor capacidad de influencia en el actual Ejecutivo.

Llegó a La Moncloa en 2018 procedente del Gobierno de Susana Díaz y, en menos de una década, se ha consolidado como una de las figuras clave del entorno de Sánchez. Todo lo que tiene de reconocimiento interno lo tiene de “sanchista” para el Partido Popular.

Así, Montero —que contará además con el desembarco de buena parte del Ejecutivo en Andalucía durante la campaña— tiene como objetivo recuperar un histórico feudo socialista. Para ello, la clave pasa por movilizar al medio millón de abstencionistas de 2022.

A diferencia del PP, Montero sí incorporará a VOX en su discurso, buscando situar a los de Abascal en el mismo bloque que el PP de Moreno Bonilla y Feijóo. Además, planteará la campaña como un examen de gestión, especialmente en materia de sanidad pública, el punto más débil del Gobierno andaluz tras la crisis del cribado de cáncer de mama, destapada a finales de 2024 y agravada en 2025, que afecta a entre 2.300 y 4.000 mujeres.

El doble objetivo de VOX: condicionar al PP y disputar el liderazgo de la izquierda

Manuel Gavira, portavoz parlamentario de VOX en Andalucía durante esta legislatura, será el candidato de la formación en las elecciones autonómicas. Sin embargo, a diferencia de otros partidos, el liderazgo territorial no es el eje de la campaña: todo orbita en torno al hiperliderazgo —cada vez más cuestionado— de Santiago Abascal. Lo demás es secundario.

Según las encuestas internas que manejan en VOX, confían en poder empatar en porcentaje de voto y escaños con el PSOE de Montero. En el entorno socialista en Madrid, conscientes del crecimiento de los de Abascal, admiten “margen para empeorar resultados”, especialmente si en provincias como Almería, Málaga o Cádiz el PSOE cae a la tercera posición.

El enésimo error de la izquierda alternativa, también en Andalucía

A las dificultades estructurales y coyunturales del PSOE se suma el vacío persistente a su izquierda. Las distintas marcas y confluencias no han logrado articular un espacio sólido en los territorios, y todos son conscientes de que la ley electoral penaliza con dureza la fragmentación del voto.

En esta ocasión, concurren tres espacios: Podemos —que corre el riesgo de quedarse sin representación—; Por Andalucía, la coalición formada por Izquierda Unida, Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz; y Adelante Andalucía, el partido liderado por Teresa Rodríguez.

La fecha límite para la inscripción de coaliciones es el 3 de abril. De las decisiones que adopten dependerá no solo su supervivencia política en Andalucía, sino también la profundidad de una crisis que, inevitablemente, volverá a tener lectura nacional.

Sobre el autor
a7a49fc1 021c 496d 9ce5 a7b5aae35e35
Iker Ibáñez

Cronista parlamentario

Ver biografía
Lo más leído