“Es la vez que más complicado lo veo”. Es la frase que resume el distanciamiento entre el Gobierno Vasco y el Ejecutivo de Pedro Sánchez, que tiene prevista una nueva reunión —tal y como acordaron en el marco de la negociación para completar las transferencias pendientes— y que ahora la Administración vasca deja en el aire.
La portavoz del Ejecutivo autonómico, María Ubarretxena, ha explicado esta mañana que “hoy estamos menos cerca de que se pueda celebrar una reunión bilateral entre el lehendakari y el presidente Sánchez” porque, tras una primera revisión de la documentación que la Moncloa remitió la semana pasada, han constatado que “las posiciones siguen estando todavía muy alejadas”.
La situación supone un nuevo punto de tensión en una relación que ya venía marcada por las transferencias pendientes. Durante la última sesión de control al Gobierno celebrada el 19 de diciembre de 2025, el lehendakari ya advirtió sobre los traspasos que todavía estaban pendientes y señaló entonces que Sánchez se enfrentaba a una “reválida” en relación con el traspaso de la Seguridad Social. Seis meses después, en Lakua constatan que la situación continúa sin avances suficientes.
Reuniones permanentes que no han dado sus frutos
Los encuentros cara a cara entre Sánchez y Pradales sirven para sellar acuerdos alcanzados en reuniones previas que mantienen los equipos negociadores, así como para plasmar la hoja de ruta sobre la que trabajar durante los próximos meses. Sin embargo, ahora mismo esa reunión bilateral no está garantizada.
De hecho, en las últimas horas Madrid acogió un nuevo encuentro en el que participaron el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, y la portavoz del Ejecutivo vasco, María Ubarretxena.
La consejera vasca, que viaja de forma asidua a encuentros de carácter técnico, explica que en esta ocasión “han visto al Estado moviéndose menos de sus posiciones habituales”.
El desencuentro sobre las transferencias pendientes se produce, además, en un momento especialmente sensible para la relación entre el Gobierno de Sánchez y el PNV. En paralelo, ambas partes mantienen negociaciones sobre asuntos como el decreto de vivienda o los Presupuestos Generales del Estado. Para los peneuvistas, las distintas carpetas forman parte de una misma relación política: si el Gobierno central no responde a las demandas pendientes, el PNV se aleja.
La posición de Lakua refleja precisamente ese malestar. No están contentos con la respuesta recibida de la Moncloa y consideran que las propuestas remitidas el pasado día 17 no son suficientes, por ahora, para desbloquear el siguiente encuentro entre Sánchez y Pradales.
El lehendakari ya habló de una “reválida” hace seis meses. Ahora, con las posiciones todavía “muy alejadas”, la relación entre Madrid y Vitoria vuelve a quedar pendiente de una negociación que afecta no solo a las transferencias, sino también al equilibrio político que sostiene la relación entre el Gobierno central y el PNV.
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