Si creíamos haber asistido a todos los episodios de la ‘guerra’ interna en la ultraderecha, surge ahora un nuevo capítulo: decisiones de carácter democrático que encuentran su cauce en un grupo de WhatsApp. Así, por esta vía tan inesperada, se materializó la salida de Javier Ortega Smith de la formación encabezada por Santiago Abascal.
La votación para echar al que fuera el portavoz del grupo parlamentario Smith, se llevó a cabo a través de la red social de mensajería. El periódico ‘ElMundo’ ha tenido acceso a los mensajes del grupo de WhatsApp de Vox y los ha desvelado en exclusiva. En este sentido, el secretario general del partido de extrema derecha, Ignacio Garriga, mandó un informe de seis folios y tras este, el líder de los ultras, Santiago Abascal, propuso echar a Smith por “pérdida total de confianza política y personal” y pidió proceder a la votación.
Todos los miembros del Comité se pronunciaron respondiendo al mensaje de Abascal diciendo que estaban “a favor” de la petición, según muestra el medio antes mencionado. No obstante, el voto positivo que más llama la atención es el de José Ángel Antelo, el exlíder del partido en Murcia, que recientemente ha tenido mucha amistad con Smith, consolidándose como uno más en los purgados de Vox. Ambos se han mostrado apoyo en redes sociales después de sus ceses y han cargado contra Abascal y contra Vox.
Así, en pocos minutos y con una votación por WhatsApp se decide en el partido de extrema derecha el cese de uno de sus miembros. Como resultado de dicha votación Garriga le comunica: “Javier, el Comité Ejecutivo Nacional ha acordado por unanimidad tu cese como vocal del mismo. Por favor, abandona el grupo”.
Sin embargo, lejos de no pronunciarse, Ortega Smith votó en contra de su expulsión, resaltando en negrita, según consta en la publicación de ‘ElMundo’, su negativa a ser cesado. “En contra”, escribió.
Y Garriga sentenció: “A la vista de que no abandonas el grupo, procedo a crear uno nuevo. Este grupo deja de ser operativo, os agradeceré a los miembros del comité que abandonéis el grupo”.
En cuestión de minutos y a golpe de mensaje, quedó sellado el destino de uno de sus miembros en un chat. Una forma de proceder que, cuanto menos, evoca más a un grupo de amigos de instituto que a un órgano de dirección.Veremos qué nos depara el siguiente capítulo de la ‘guerra civil’ de los ‘patriotas’.