El Rey Felipe VI ha clausurado la XXX Cumbre Iberoamericana con un mensaje centrado en la utilidad de este foro en un contexto internacional marcado por "los frentes, los bloques, la rivalidad y la competencia", y ha reivindicado la cita como un "contrapunto" que demuestra que "el diálogo da frutos".
Durante su intervención, el monarca ha subrayado que, aunque no se puedan alterar las inercias globales, sí es posible evidenciar ante el mundo que la diplomacia multilateral sigue teniendo sentido. A su juicio, el espíritu que dio origen a la Comunidad Iberoamericana en la cumbre de Guadalajara, en 1991, "sigue siendo válido y útil 35 años después" y, además, "sale reforzado de Madrid".
Felipe VI se ha felicitado por el resultado de la reunión, en la que se ha aprobado una declaración final, algo que no ocurrió en la cita anterior de Cuenca (Ecuador), y en la que también han surgido nuevas iniciativas como la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial y la Red Iberoamericana para la Reducción del Riesgo de Desastres y de Protección Civil.
Acuerdos, desarrollo y papel de la Secretaría General Iberoamericana
El Rey ha recordado que, cuando España asumió la secretaría pro témpore hace dos años en Cuenca (Ecuador), lo hizo con la idea de empezar a trabajar cuanto antes en asuntos de alto impacto en el día a día de los ciudadanos, un objetivo que, según ha dicho, "se ha cumplido con creces" a la vista de los acuerdos alcanzados en esta cumbre.
"Queda ahora desarrollar los acuerdos para que tomen vuelo, convirtiéndose en realidades tangibles, con la ayuda siempre inestimable de la Secretaría General Iberoamericana", ha señalado Felipe VI, que también ha elogiado a su titular, Andrés Allamand, por "el ingente trabajo realizado".
Antes de dar por clausurada la cita, el monarca ha afirmado que "hemos trabajado bien por Iberoamérica y hemos dado un ejemplo valioso en un tiempo complejo", tras lo cual ha puesto fin a la cumbre "con esa satisfacción".
Honduras toma el relevo de la secretaría pro témpore
En el tramo final del acto, Felipe VI ha pasado el testigo a Honduras, que asume ahora la secretaría pro témpore y que albergará por primera vez una cumbre en 2027. Según ha explicado, cada país que asume esta responsabilidad "imprime un sello propio a las cumbres", en un proceso que se enriquece con la diversidad de las sociedades iberoamericanas y con las prioridades que aporta cada miembro.
El Rey ha dicho estar "expectante" por conocer la orientación que Honduras dará a su primera presidencia y las iniciativas con las que contribuirá a la agenda común, y ha expresado su confianza en que el país centroamericano "sabrá combinar la continuidad de los trabajos ya emprendidos con nuevas propuestas que reflejen las prioridades y aspiraciones de todos los iberoamericanos".
Dirigiéndose al presidente hondureño, Nasry Asfura, Felipe VI ha asegurado que España acompañará a Honduras en el ejercicio de la secretaría pro témpore y en la preparación de la XXI Cumbre, con el convencimiento de que "la continuidad de nuestra cooperación debe ir de la mano de la capacidad de renovarla".

