La Fiscal General del Estado, Teresa Peramato, ha comparecido este viernes en el Senado con el PP y Vox intentando convertir la sesión en un juicio político a la Fiscalía. La sucesora de Álvaro García Ortiz ha defendido que el Ministerio Público actuó en la causa contra su antecesor “con independencia funcional, con sujeción a la legalidad y con pleno respeto a los derechos fundamentales”, y ha marcado distancia frente a las acusaciones de la derecha. “La Fiscalía no se puede entender de ninguna manera vinculada a ninguna trama criminal”, ha sostenido.
El momento más duro ha llegado con el caso Leire Díez, después de que PP y Vox preguntaran por las reuniones de la exmilitante socialista con excargos de la Fiscalía. Peramato ha evitado entrar en detalles por tratarse de procedimientos judiciales en curso y ha defendido que la institución ya ha trasladado al juez la información requerida. “No puedo hacer ningún tipo de observación sobre ningún procedimiento”, ha señalado, antes de reclamar respeto para los 2.804 fiscales de España. Según ha dicho, insinuar que la Fiscalía participa en una trama supone “poner el trabajo diario de los fiscales a los pies de los caballos”.
La fiscal general también ha rechazado que el Senado pueda ejercer un control político sobre la institución. Peramato ha recordado que el Ministerio Fiscal “no forma parte del Poder Ejecutivo” ni mantiene una relación de confianza parlamentaria como la de un Gobierno. Su comparecencia, solicitada por el PP, buscaba explicaciones sobre sus nombramientos, su referencia a “sanar heridas” tras la condena de García Ortiz y la posición de la Fiscalía en ese procedimiento.
En materia de nombramientos, Peramato ha negado cualquier “purga” contra fiscales críticos y ha defendido que los cambios responden a criterios de mérito, capacidad, experiencia y adecuación al puesto. “Niego la mayor”, ha contestado a quienes le reprochan haber apartado a fiscales díscolos o haber premiado adhesiones internas. También ha defendido el ascenso de la esposa de García Ortiz, Pilar Fernández, al recordar que cuenta con un “currículum brillante” y que señalarla por su relación personal con el exfiscal general resulta ofensivo.
La comparecencia deja otra imagen de la batalla institucional que atraviesa la legislatura. El PP y Vox han intentado situar a la Fiscalía en el centro del desgaste al Gobierno, mezclando el caso García Ortiz, las reuniones vinculadas a Leire Díez y los nombramientos internos. Peramato ha respondido con una idea repetida varias veces: la Fiscalía puede rendir cuentas, pero no aceptar que se la trate como una extensión del Ejecutivo ni como pieza de una conspiración política.
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